Humanizando chimpancés: Salud mental y bienestar en primates no humanos

Por Miquel Llorente @miquelpaniscus

Publicado originalmente en #SciLogs de Investigación y Ciencia

El uso de primates en el mundo el entretenimiento, el circo, la publicidad, la televisión o como mascotas es todavía una triste realidad. Pero ¿cuáles son las consecuencias reales de estas situaciones de extrema humanización y aislamiento de sus congéneres?

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“África nació en el año 2000 en la selva. Con pocos meses de vida fue arrebatada de su madre y de su grupo. Llegó a manos de un particular con una la mandíbula inferior fracturada, un traumatismo lumbar y con movilidad reducida en las piernas.  Vivió durante una década junto a una familia humana: madre, padre e hija. Participaba en las actividades cotidianas de la familia comiendo en la mesa y compartiendo espacios comunes. A los 6 años de edad tuvo un accidente que le ocasionó una herida de unos 10 cm en la parte superior del cráneo. Durante tres años la cura de sus propietarios consistió en la descarnación continua de la piel de la zona afectada, ocasionándole hiperqueratosis, engrosamiento de la piel y costras. Con el tiempo aumentaron sus episodios de agresividad hacia la madre y la hija. África fue aislada en una habitación de la que solo salía ocasionalmente. A los 9 años fue trasladada a un Centro de Recuperación de Primates. A su llegada manifestaba apatía, estrés y miedo extremo ante la proximidad de otros chimpancés. Evitaba evitando el contacto físico, exhibía conductas de huída y llegaba a presentar hiper-agresividad hacia otros animales. También presentaba tricotilomanía, tricotilofagia, regurgitación, ingestión del vómito y masticación estereotipada. Cnco años después de su llegada al Centro de Recuperación, su situación ha mejorado considerablemente.”

Este es un breve resumen de la historia de África. Su presente es el de un animal parcialmente rehabilitado y que en la actualidad puede desarrollar una vida normal y completa junto a otros individuos de su especie. África fue una mascota durante 10 años. Vivió en un entorno extremadamente humanizado durante una década. Ciertamente, nuestras experiencias durante la infancia marcarán parte de nuestro desarrollo como adultos. Este hecho está largamente documentado, no sólo para los humanos sino también para el resto de primates y grandes simios (van Leeuwen et al. 2014). El rol de la madre será fundamental para poder adquirir múltiples aprendizajes que nos prepararán para la vida adulta. El vínculo social y emocional con la madre, y con la familia, será crítico para el correcto desarrollo psicológico de las crías de humanos y primates. Su futura socialización y maduración emocional dependerá de todo aquello que suceda durante las primeras etapas de la vida. Pero, ¿qué sucede cuando esto se trunca? ¿Cuáles son las consecuencias del aislamiento de los individuos de mi especie? o incluso ¿Qué impacto tiene una extrema humanización en primates no humanos? Y finalmente ¿es posible rehabilitar a estos animales del daño ocasionado por los humanos?

 

Ya desde los años 60 del siglo pasado, diversos investigadores, entre los que destaca el psicólogo americano Harry Harlow (Harlow and Harlow 1962), confirmaron los efectos del aislamiento social temprano en macacos rhesus. Tanto sus trabajos como el de muchos otros autores se centraron en estudiar el efecto de las experiencias traumáticas durante la infancia, así como de la separación de la madre y de sus congéneres, en diversas especies de primates. Algunos de los procedimientos utilizados eran someter a estos individuos a una pérdida parental temprana, maltrato, desatención, abandono o crianza por parte de madres artificiales. ¿Cuáles eran las consecuencias de todas estas situaciones estresantes crónicas durante la infancia? Ni más ni menos que las que también se habían documentado para niños y niñas humanos en casos similares. De manera general se evidencia un aumento significativo de las conductas de temor y miedo, así como un incremento de la ansiedad. Igualmente, tanto para humanos como para primates, se han observado dificultades de aprendizaje y del desarrollo cognitivo, anhedonia, y una incapacidad general por afrontar situaciones potencialmente estresantes. A parte de estas dificultades funcionales, también se han detectado alteraciones en la neurobiología y neuroquímica cerebral, y por supuesto una alteración de la actividad basal y reactividad del eje HPA (hipotálamo-hipofisiario-adrenal) y de los sistemas corticolímbicos.

 

698d6d1ee661bb7d29b822b441035c6fAlgunos autores resumen toda esta sintomatología dentro de lo que denominan “Síndrome de Aislamiento”. De manera más reciente, se ha comenzado a desarrollar una nueva disciplina – denominada Psicopatología de Primates (Brüne et al. 2006) – con el objetivo de evaluar y detectar supuestos trastornos mentales, ya descritos en humanos, en primates no humanos. Esto ayudaría entre otras cosas a encontrar mejores herramientas y aproximaciones terapéuticas para estos animales. Así, en los últimos años se ha podido describir que los chimpancés expuestos a situaciones de aislamiento y maltrato pueden desarrollar un trastorno por estrés post-traumático y depresión mayor (Ferdowsian et al. 2011), trastorno obsesivo-compulsivo y ansiedad generalizada (Ferdowsian et al. 2012), trastornos somatomorfos y de la personalidad antisocial (de Waal 1993),  entre otros. Trastornos del control de impulsos e incluso parafilias sexuales también han sido documentadas en este tipo de casos.

Pero aunque resulta obvio que son numerosas las situaciones de cautiverio y de mantenimiento inadecuado que tienen un impacto negativo sobre el bienestar de los primates, la utilización de estos animales es una realidad actual. ¿Y qué sucede con los primates utilizados como mascotas o en el mundo del entretenimiento? Desafortunadamente son todavía escasos los trabajos científicos centrados exclusivamente en este tipo de sujetos. No obstante, y teniendo en cuenta que presentan rasgos en común con los casos explicados anteriormente para animales de laboratorio, el efecto negativo que se espera sería igual de negativo.

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Una vez decomisados, muchos de estos individuos van a parar a Centros de Recuperación y Santuarios donde se les intenta dar una vida lo más parecida posible a la que les correspondería. El objetivo de estos centros es asegurar el bienestar y la calidad de vida de muchos chimpancés que han sido extremadamente humanizados. La tarea no es en absoluto fácil. La recuperación de estos individuos pasa por disponer de tiempo y de dinero. El coste de la rehabilitación de un chimpancé puede ascender a más de 7.000 euros anuales. El tiempo de rehabilitar a un chimpancé puede oscilar entre los 5 y 10 años. En algunos Santuarios como el de Fundació Mona (Girona) están documetados problemas fisicos (fracturas óseas, déficits psicomotores, malnutrición, problemas del desarrollo, heridas) y psicológicos (hiper-agresión, fobia social, agorafobia, temor, apatía, conductas anormales) en chimpancés explotados en el mundo del espectáculo o mascotas. Abordar este tipo de problemas en especies tan complejas y similares a los humanos, como los chimpancés, es todo un reto no exento de dificultades.

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Y ¿cómo poder “arreglar” lo que se truncó? el proceso de rehabilitación dependerá de cada caso, cada individuo presentará un potencial de recuperación mayor o menor dependiendo de diversas variables como su edad, lugar de nacimiento, sexo, grado de humanización o de privación social, entre otros. El objetivo es poder crear un ambiente etológicamente apropiado (Gluck 2014). Esto pasa no solo por disponer de un ambiente físico enriquecido y estimulante, sino también por construir un ambiente social complejo que permita ir avanzando en la construcción de unas relaciones sociales sólidas y estables. Uno de los factores más importantes es que estos animales puedan vivir en santuarios acreditados y de prestigio. Tanto en Europa, como en América o África, existen santuarios que mantienen sistemas modernos y actuales de manejo y cuidado con elevados estándares en términos de alojamiento, dieta o enriquecimiento ambiental, salud y visitas. Este tipo de alojamiento social será mucho más óptimo si se produce en amplios recintos naturalizados que les den la oportunidad de desarrollar una vida social compleja, promoviendo su rehabilitación a través del enriquecimiento social. Igualmente, tal como sucede en humanos, es necesario proveer una terapética individualizada y adaptada a cada caso y a cada historia vital. El objetivo debe ser el de desarrollar un tratamiento (fundamentalmente conductual, aunque sin descartar el psicofarmacológico) que facilite que los chimpancés maltratados construyan un apego seguro con otros chimpancés, experimenten emociones positivas y tengan un propósito en la vida. Tal como comentan Rutten y colaboradores (2013), éstos serían tres de los pilares psicológicos más importantes para la resiliencia.

La Primatología y la Etología, como ciencias [jóvenes] que son, deben ayudar a aportar las soluciones más óptimas y eficaces para este tipo de problemática. Esto pasa tanto por intervenir y aplicar el conocimiento científico para la mejora de la calidad de vida de estos individuos, como por servir como punta de lanza para la concienciación y sensibilización de la sociedad en contra del uso y utilización de chimpancés y otros primates como mascotas o en el mundo del espectáculo.

Brüne, M., U. Brüne-Cohrs, W. C. McGrew, and S. Preuschoft. 2006. Psychopathology in great apes: Concepts, treatment options and possible homologies to human psychiatric disorders. Neurosci Biobehav Rev 30:14-14.

de Waal, F. B. M. 1993. La política de los chimpancés. El poder y el sexo entre los simios. Alianza Editorial, Madrid.

Ferdowsian, H. R., D. L. Durham, C. M. Johnson, M. Brüne, C. Kimwele, G. Kranendonk, E. Otali, T. Akugizibwe, J. B. Mulcahy, and L. Ajarova. 2012. Signs of generalized anxiety and compulsive disorders in chimpanzees. Journal of Veterinary Behavior 7:353-361.

Ferdowsian, H. R., D. L. Durham, C. Kimwele, G. Kranendonk, E. Otali, T. Akugizibwe, J. B. Mulcahy, L. Ajarova, and C. M. Johnson. 2011. Signs of mood and anxiety disorders in chimpanzees. PLoS ONE 6:e19855.

Gluck, J. 2014. Moving beyond the welfare standard of psychological well-being for nonhuman primates: the case of chimpanzees. Theoretical Medicine and Bioethics:1-12.

Harlow, H. F., and M. K. Harlow. 1962. The effect of rearing conditions on behavior. Bulletin Menninger Clin 26:223-224.

Rutten, B. P. F., Hammels, C., Geschwind, N., Menne-Lothmann, C., Pishva, E., Schruers, K., et al. (2013). Resilience in mental health: linking psychological and neurobiological perspectives. Acta Psychiatrica Scandinava, 128, 3-20.

van Leeuwen, E. J. C., I. C. Mulenga, and D. L. Chidester. 2014. Early social deprivation negatively affects social skill acquisition in chimpanzees (Pan troglodytes). Animal Cognition 17:407-414.

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