Homo asimetricus (II): Factores culturales asociados a la lateralidad manual

Por Miquel Llorente – Publicado originalmente en #SciLogs de Investigación y Ciencia

La preferencia manual tiene un importante componente hereditario y parece estar aceptado que puede estar más condicionada por factores de tipo biológico que de tipo sociocultural. Sin embargo, algunos modelos atribuyen las diferencias individuales en la lateralidad manual a factores ambientales y culturales más que a un efecto directo de genes polimórficos. ¿Existen diferencias sustanciales en el uso de las manos dependiendo de nuestro contexto geográfico y cultural?

Históricamente la mayor parte de los trabajos sobre lateralidad manual se han llevado a cabo en sociedades occidentales, centrándose sobre todo en la evaluación de las preferencias manuales a través de la conducta de escribir, altamente sujeta a presiones de tipo cultural. También se han utilizado índices basados en la utilización de instrumentos o artefactos específicos de estas culturas occidentales o occidentalizadas (cepillos de dientes, raqueta de tenis, etc.). No obstante, pocos han sido los trabajos realizados en sociedades tradicionales agráficas o preindustriales donde los métodos educativos occidentales aún no han sido introducidos y donde podamos adentrarnos mejor en la verdadera evolución de la lateralidad manual. Desde este punto de vista, el estudio de la lateralidad manual en estas muestras se debería llevar a cabo con tareas para las que los individuos estuvieran habituados y especializados en sus propias culturas. Dado que una de las mejores vías de evaluación de la lateralidad manual se realiza a través de tareas complejas, es normalmente a través del estudio de las conductas instrumentales, donde mejor podrían evaluarse.

Himba Village by Andries3 CC.jpg

La observación del comportamiento espontáneo de los individuos ha sido uno de los métodos de evaluación más utilizados en el estudio de la lateralidad manual en las sociedades tradicionales. Partiendo de la base de que estas sociedades (las cazadoras-recolectoras y las de agricultura de subsistencia) están casi desaparecidas a día de hoy o bien están en fase de occidentalización, este tipo de trabajos resulta especialmente valioso sobre todo para comprender el contexto (pre)histórico de la lateralidad manual. Sin embargo, a día de hoy las sociedades tradicionales están decayendo rápidamente. Por un lado, los cazadores-recolectores que fueron predominantes durante el Paleolítico casi han desaparecido por completo en las últimas décadas. Por otro lado, la sociedades tradicionales de agricultura de subsistencia que prevalecieron entre el Neolítico y el inicio de la era industrial también han disminuido considerablemente desde mediados del siglo XIX.

Dentro de esta línea, y a modo de ejemplo, un equipo liderado por Linda Marchant (Marchant et al., 1995) llevó a cabo un estudio sobre la lateralización manual de tres grupos culturales preindustriales humanos utilizando una metodología etológica. Observaron un amplio rango de comportamientos espontáneos habituales en tres comunidades humanas: los g/wi (Botswana), los himba (Namibia) y los yanomamo (Venezuela). Los resultados indicaron que existía una dominancia manual diestra a nivel poblacional para todas las tareas y unas preferencias más intensas en las conductas de tipo instrumental. Estos hallazgos fueron consistentes en las tres culturas y respaldaría la hipótesis de la universalidad de este rasgo dentro de la especie Homo sapiens.

esquimal.jpgNo obstante, también podemos encontrar estudios que sugieren ciertas diferencias en H. sapiens para la lateralidad manual. Faurie y colaboradores (2005) desarrollaron un estudio donde evaluaron la lateralidad manual en cuatro tipo de comunidades tradicionales diferentes. Dos de ellas eran sociedades tradicionales con un mínimo de occidentalización. En las otras dos, se realizó un estudio retrospectivo a través del análisis de fotografías de comunidades tradicionales que actualmente ya estaban occidentalizadas. Los resultados (ver tabla) indicaron que existía una variación en la frecuencia de zurdos a través de las cuatro culturas estudiadas.

Tabla 1: Variación de las preferencias manuales zurdas en cuatro sociedades humanas. Basado en Faurie et al. (2005).

Sociedad Tipo de sociedad Tarea Tipo evaluación N muestra Resultado

Baka (Gabón)

Cazadores-recolectores nómadas

Uso de machete

Entrevista + observación directa

403 zurdos 10,75 %-Hzurdos 9.52%-M

Bobo-Dioulasso (Burkina Faso)

Agricultura tradicional en poblados permanentes

Uso de machete

Entrevista + observación directa

1129 zurdos 6,9 %-Hzurdos 0 %-M

Eipo (Papua Nueva Guinea)

Horticultores tradicionales

Tiro con arco

Fotografías

1295 hombres zurdos 26,9 %-H 

Inuit (Ártico)

Cazadores recolectores

Uso de instrumentos

Fotografías

186 zurdos 2,2 %-Hzurdos 5,4 %-M
Nota: Zurdos: % de individuos zurdos; H: Hombres; M: Mujeres

Continuando con las variaciones culturales, algunos autores han distinguido entre culturas no formales o permisivas (la europea o la norteamericana) y culturas formales o más restrictivas (africana, asiática y latinoamericana), en relación a la presión que ejercen sobre el uso contrario de la mano izquierda. Se estima que estas presiones culturales en la orientación hacia la lateralidad manual pueden suponer hasta el 23,5 % de las variaciones transculturales en las pautas de lateralidad manual. No obstante, autores como Marian Annett sostienen que la  frecuencia de zurdos se ha mantenido estable a través de culturas manifestándose en aproximadamente el 10 % de la población humana (Annett, 1985). Sin embargo, este tipo de postulados tan solo es cierto para investigaciones que se han llevado a cabo en Europa y Estados Unidos evaluando la tarea de escribir -altamente sujeta a presiones de tipo cultural-. De hecho, cada vez son más los trabajos que evidencian que las diferencias en el porcentaje de personas zurdas en función de la localización geográfica puede variar del 1 al 20 % (Tabla 2). Este hecho nos sugiere que la manifestación de la lateralidad manual estaría modulada por factores culturales, ambientales o sociales, además de los puramente biológicos.

 

Tabla 2: Índice de zurdera a través de países.

Localización geográfica % de zurdos Estudio
Nigeria

0,3

(Payne, 1987)
Japón

1,4

(Ida & Bryden, 1996)
Taiwan

1,5

(Teng et al., 1976)
Japón

3,1

(Hatta & Nakatsuka, 1976)
Orientales

4,6

(Porac et al., 1990)
Sierra Leona (Temne)

3,4

(Dawson, 1972)
Nigeria

4,5

(Payne, 1981)
Uganda

4,8

(Holder & Kateeba, 2004)
Nigeria

4,9

(Perelle & Ehrman, 1994)
Sudan

5,1

(De Agostini et al., 1997)
India

6,8

(Mandal et al., 1992)
Emiratos Árabes Unidos

7,5

(McManus, 2002)
Costa de Marfil

7,9

(De Agostini et al., 1997)
Canadá

8,6

(Ida & Bryden, 1996)
Caucásicos

8,7

(Porac et al., 1990)
Hispanos

9,1

(Gilbert & Wysocki, 1992)
Asiáticos

9,3

(Gilbert & Wysocki, 1992)
Reino Unido

11,2

(Ellis et al., 1998)
Norteamérica

12,0

(Gilbert & Wysocki, 1992)
Bélgica

15,7

(Perelle & Ehrman, 1994)

 

Dawson (1977) sugirió que las sanciones culturales contra el hecho de ser zurdo son más comunes en sociedades agrícolas que en sociedades cazadoras-recolectoras. En su estudio encontró que mientras en las primeras el índice de zurdera era del 1-3 %, en las segundas era del 10 %, lo que reflejaría un entrenamiento cultural o presión social de algunos tipos de comunidades en contra del uso de la mano izquierda. En otros casos en los que se ha estudiado la conducta de escribir en sociedades orientales urbanas se ha observado que el uso de la mano izquierda es muy bajo: 1,7 % en Japón (Ida & Bryden, 1996), 0,7 % en China (Teng et al., 1976) y 3,3 % en India (Mandal et al., 1992). Sin embargo, en aquellas personas orientales que estudian en sociedades occidentales donde la presión social es menor, la incidencia de la zurdera se incrementa hasta el 6,5 % (Hardyck et al., 1975).

elzurdo.jpg

En relación a las posibles presiones culturales contra la zurdera, la literatura antropológica sugiere que existen mitos y supersticiones establecidos desde hace siglos que han promovido el uso de la mano derecha y han sancionado el de la izquierda. De hecho, en el propio lenguaje la palabra “zurdo/siniestro” asume un significado negativo en multitud de culturas, lo que hace presumir que la zurdera haya sido asociada a algo maligno, diabólico o sucio en diferentes países y culturas. No obstante, y a pesar de la presión social, parece que existe un límite equilibrado entre la proporción de diestros y zurdos que algunos autores sitúan entre el 10 y el 12 % (McManus, 2002).

 

Bibliografía de referencia

Faurie, C., Schiefenhövel, W., Le Bomin, S., Billiard, S., & Raymond, M. (2005). Variation in the frequency of left-handedness in tradicional societies. Current Anthropology, 46(1), 142-147.

Marchant, L. F., McGrew, W. C., & Eibl-Eibesfeldt, I. (1995). Is human handedness universal? Ethological analyses from three traditional cultures. Ethology, 101, 239-258.

McManus, I. C. (2002). Right hand, left hand: The origins of asymmetry in brains, bodies, atoms, and cultures. London: Weidenfeld & Nicolson.

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