Los chimpancés fabrican lanzas y cazan con ellas

Por Clara Ruiz Abad, alumna del Máster en Primatología UdG · Fundació Mona, convocatoria 2014-16

Los humanos no somos los únicos que usamos armas para cazar. Hace 10 años, en 2005, cuando Jill Pruetz y su equipo estaban siguiendo a un grupo de chimpancés (Pan troglodytes verus) en Fongoli, Senegal, observaron por primera vez algo que nunca antes se había documentado: algunos chimpancés fabricaban lanzas con ramas y las usaban para cazar. Y, aunque aún no tenían suficientes evidencias, les sorprendió ver que era entre las hembras donde más se daba este comportamiento. Así que decidieron empezar un estudio longitudinal que duraría 10 años para conocer más acerca de este comportamiento.

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Los Gálagos son nocturnos, duermen en los agujeros de los árboles durante el día. Son víctimas habituales de las lanzas de los chimpancés de Fongoli.

Observaron como los miembros del grupo de chimpancés rompían ramas, arrancaban las hojas e incluso recortaban y afilaban la punta con los dientes. De media, estas lanzas medían unos 75 cm de largo. Con el arma en la mano, los chimpancés escalaban hasta donde las crías de Gálago dormían y las apuñalaban. La puñalada a veces era mortal otras veces sólo los hería, convirtiéndolos en presas mucho más fáciles de atrapar.

Este grupo de chimpancés son la única población no humana conocida que caza sistemáticamente vertebrados ayudándose de armas. Seguramente, el ambiente de sabana, tan árido y escaso en recursos de esta zona de Senegal ha actuado como catalizador de la aparición de este comportamiento y se han visto forzados a ser más imaginativos para satisfacer sus necesidades nutricionales.

Otro dato curioso, y que confirma la hipótesis inicial de este equipo de investigación es que de las más de 300 cacerías con armas que el equipo observó, 175 fueron perpetradas por hembras. Aunque los grupos de caza estaban formados mayoritariamente por machos (60%machos, 40% hembras), éstos sólo eran responsables del 39% de las cacerías con armas. Un hecho sorprendente porque, en general, los machos cazan más que las hembras.

Entonces, ¿por qué es más común en hembras que en machos? Una de las hipótesis que plantean los investigadores es que las hembras son más pequeñas, débiles y lentas que los machos, sobre todo si están cargando a su cría, por lo que perseguir y cazar una presa se convierte en algo mucho más complicado para ellas. El uso de la lanza compensaría estas carencias.

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Chimpancés cazando con herramientas en Fongoli, Senegal. Un macho adulto usa una rama con un extremo modificado (a-c) para apuñalar al Gálago que está durmiendo en el agujero de un árbol y finalmente lo captura (d) mientras un individuo adolescente lo observa. Imagen obtenida del artículo (http://rsos.royalsocietypublishing.org/content/2/4/140507)

Este estudio demuestra que la caza en nuestros parientes más cercanos no es sólo cosa de machos, al menos no tanto como se creía, sobre todo cuando se usan herramientas. Por tanto, este dato se debería considerar cuando se usa a los chimpancés como modelo comparado para entender el proceso de hominización conductual de nuestra especie.

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