En busca de la felicidad

Por Susana R. Fariña, alumna del Máster en Primatología de la Universitat de Girona · Fundació Mona, promoción 2014-16

La realidad de los derechos de los primates no humanos a día de hoy sigue siendo precaria y egoísta. Pero, ¿qué podemos esperar si el trato a nuestros conespecíficos lleva en muchas ocasiones esta dirección? Es un hecho reciente que, por razones éticas y científicas, de manera casi global se haya prohibido o suspendido el uso de chimpancés en investigaciones biomédicas. Una situación no tan idílica en EEUU. Si bien es cierto que los laboratorios federales han seguido la ley, las empresas privadas continúan realizando experimentación a gran escala con ellos ¿Siempre queriendo destacar? 850 individuos permanecen confinados en colonias de investigación estadounidenses, viviendo los tormentos que ello implica. Privación materna, aislamiento social, confinamiento intensivo y repetidos procedimientos invasivos dolorosos. Estos daños físicos y experiencias traumáticas psicológicas provocan que muchos chimpancés desarrollen síntomas de psicopatología que persisten incluso después de su traslado a santuarios ¿Por qué?

©Kiel Murphy

©Kiel Murphy

En la naturaleza, los chimpancés permanecen con sus madres durante los 5-7 primeros años de vida. En el laboratorio esta separación es inadmisiblemente prematura, en ocasiones ya a la primera hora de nacer. Esta privación afecta negativamente a la neurobiología, modificando la respuesta al estrés y al afecto por parte de los individuos. Un efecto explicado por el aumento de las regiones cerebrales sensibles al estrés.

Para continuar con el tormento, el periodo de investigación comienza con el “knock-down” o aturdimiento por pistolas de dardos anestésicos. Las jaulas minúsculas en las que se encuentran y las batidas con dardos, se usan para una variedad de procedimientos rutinarios. Alimentación forzada, lavado, colección de muestras de sangre y tejidos. Previamente siendo infectados con enfermedades como Hepatitis C, VIH, malaria, norovirus, enfermedades respiratorias, etc.

Por si no fuese suficiente sobreponerse a estos daños físicos, también tienen que sobrellevar el trauma de observar con regularidad cómo sus semejantes son sometidos a estos procedimientos. Una pesadilla con la que algunos chimpancés tienen que lidiar durante más de 50 años.

El ambiente pobre en enriquecimiento y sociabilidad normalmente deriva en una falta de habilidad para avanzar o soportar estas condiciones de estrés y de dolor. De esta manera, la vía de escape para auto-estimularse o calmarse suele resultar en comportamientos atípicos y anormales, más frecuentes en cautividad. Esto incluye comportamientos auto-lesivos principalmente, y otros producidos por la presencia de espejos que muestran su cruda realidad (desregulación afectiva, hipersensibilidad, irritabilidad, retirada social, falta de control de impulsos y problemas con la iniciación de comportamientos) ¿No es suficiente vivirlo desde dentro, sino que se les obliga a verlo desde fuera?

©Jovan Gec

©Jovan Gec

El desarrollo neuro-endocrinológico afectado como resultado de este estrés y experiencias negativas tempranas predispone a los individuos, tal y como se dijo anteriormente, a que desarrollen psicopatologías durante su etapa adulta. Se traduce fundamentalmente en el desarrollo de un trastorno por estrés post-traumático. Como cabría esperar, esta sintomatología será más severa cuanto mayor sea el número de eventos traumáticos experimentados.

La evaluación de estos trastornos en chimpancés se basa en métodos usados en niños pequeños o en adultos no verbales. Para ello es preciso llevar a cabo un método combinado de entrevista a los cuidadores y revisión de documentación, con observaciones etológicas.

Para mostrar de una manera clara lo anteriormente comentado, recientemente la Dra. Stacy Lopresti-Goodman y otros investigadores, decidieron aplicar este método combinado a un caso particular. Hablamos de un chimpancé rescatado de investigación biomédica, Seve, con comportamientos auto-lesivos y trastorno por estrés post-traumatico.

Vista aérea ©Save The Chimps

Vista aérea ©Save The Chimps

Debemos trasladarnos al Santuario Save the Chimps. Un lugar que acoge a chimpancés que han sido rescatados de investigación biomédica, industria del entretenimiento o tráfico de mascotas exóticas. Actualmente, de los casi 270 chimpancés que se encuentran en sus instalaciones, 253 proceden de investigación biomédica.

Seve ©Save The Chimps

Seve ©Save The Chimps

Seve es un chimpancé macho que nació el 9 de julio de 1993 en la Base de las Fuerzas Aéreas de Holloman, en Alamogordo. En mayo de 1995, cuando aun no llegaba a los dos años, fue separado de su madre e introducido en su primer protocolo de investigación, siendo infectado con el Virus Sincitial Respiratorio, que produce bronquitis y neumonía. A partir de ahí la escalera mecánica del dolor continuó ascendiendo más y más deprisa. Fue trasladado a diferentes laboratorios en los que en tan solo un período de tiempo de 5 años, se le infectó con Hepatitis C, se le suministraron anticuerpos humanos, produciéndole un shock anafiláctico; se le extrajo una porción de lóbulo de hígado; se le realizó una biopsia hepática, en cuyo proceso tuvo que ser reanimado, y le sacaron sus nodos linfáticos auxiliares. Toda una vida de dolor y sufrimiento hasta que su suerte cambió al llegar a Save The Chimps en 2011, donde poco a poco, a pesar de las dificultades, pudo ir superando sus traumas.

Seve ©Save The Chimps

Seve ©Save The Chimps

Aunque los resultados de este estudio revelaron que para el 24% de los chimpancés procedentes de investigación biomédica los efectos negativos de este trauma persistían a lo largo de los años, el caso de Seve demostró que su traslado a un santuario, donde recibe los cuidados adecuados en compañía de otros individuos de su especie, puede ayudar a superar estos traumas después de unos años. Lo importante ahora es seguir luchando para que otros muchos tengan al menos la oportunidad de empezar su largo camino en busca de la felicidad.

ARTÍCULO ORIGINAL: Lopresti-Goodman SM, Bezner J, Ritter C. 2015. Psychological Distress in Chimpanzees Rescued from Laboratories. Journal of Trauma & Dissociation (publicado online).

Seve ©Save The Chimps

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