La alcoba del simio

Por Luna Cuadrado @lamolinera80s, alumna del Máster en Primatología Universitat de Girona · Fundació Mona, promoción 2014-16.

Todos sabemos que dormir bien es sinónimo de calidad de vida. Teniendo en cuenta que invertimos un tercio de vida en ello, hacerlo en un lugar cómodo y seguro nos garantiza un buen descanso y, como consecuencia, un mayor bienestar. Son muchos los ejemplos de distintas especies que construyen sus nidos, sus madrigueras, sus guaridas, sus camas… ese espacio de seguridad donde se lleva a cabo el descanso vital, tan necesario para la supervivencia. Los estudios con primates, concretamente, con los grandes simios, incluidos los humanos, desvelan que compartimos nuestra historia evolutiva del sueño y que tenemos una configuración arquitectónica muy similar del cerebro.

El dormirnos profundamente, puede tener desventajas por el peligro que conlleva desconectar el nivel de alerta ante depredadores, y como solución, las distintas especies han invertido en la construcción de estructuras donde resguardarse de los peligros, ésta ha sido una manera adaptativa que se ha mantenido y perfeccionado a lo largo de la evolución y que ha resultado muy eficaz. Por otro lado, el sueño profundo nos proporciona una serie de beneficios cognitivos, nos ayuda a reducir la excitabilidad, a proteger los recuerdos y la memoria, a termoregularnos y, en definitiva, es fundamental para nuestra salud. Compartimos también, con nuestros parientes más cercanos de entre todos los primates -los grandes simios-, ser los únicos que se construyen una estructura compleja y elaborada para dormir, asegurándose así el sustrato: el colchón que nos invita a soñar.

nido orangutan3Una reciente investigación se ha centrado en estudiar la laboriosa manera de “hacerse la cama” a partir de la observación de 5 orangutanes en cautividad. El interés fundamental ha sido el de analizar los materiales que utilizaban y qué construían con ellos. Se compararon sus comportamientos con los de sus congéneres en libertad y también con otras especies de grandes simios. “Nuestro objetivo fue el de poder describir el comportamiento del sueño nocturno de los orangutanes y cuantificar los patrones psicomotrices que cada uno de los individuos emplean en la construcción de su cama“, comenta David R. Samson, primer autor e investigador de la Universidad de Duke. “Todo ello – prosigue Samson – con el objetivo final de difundir la gran relevancia que, sin duda, tiene hacerse la cama, ya que es una constante en el día a día de cada individuo y supone una evidencia de que el dormir profundamente, va correlacionado con una demanda cognitiva especial“.

nido de orangutanLos grandes simios son los que construyen las estructuras más complejas para hacerse la cama de entre todos los primates. Los orangutanes son además los que más tiempo invierten en ello. Esta es una de las razones por las que es importante proporcionar materiales útiles y de alta calidad a estos grandes simios cautivos, para potenciar y facilitar este importante comportamiento típico de especie. No sólo les garantizaremos una mayor calidad de sueño, sino también un mayor grado de bienestar.

Los orangutanes en libertad, en comparación con los demás simios africanos, construyen las camas más resistentes y elaboradas y en los lugares más altos, tales como árboles con troncos de gran diámetro. Son los mejores ingenieros y su técnica artesanal es una demostración de eficacia y talento.

La explicación a esta diferencia entre especies podría deberse tanto a factores abióticos (p.e. el viento) como a factores bióticos (p.e. de noche los elefantes empujan los árboles). Asegurándose una buena base – tronco, rama, y cama – disminuye el riesgo a resultar heridos en pleno sueño nocturno. Durante el día, los orangutanes, construyen también otros lechos más sencillos, más semejantes a los de los chimpancés, gorilas y bonobos. Les sirven como puntos de descanso, serían, análogamente “sus sofás para echarse la siesta”.

bebeLos orangutanes comparten con los simios africanos el construir los nidos en ramas laterales. Concretamente el orangután dobla ramas más pequeñas hacia el interior en un punto central, esa torsión se constituye de una tejida entramada que le proporciona un colchón bloqueado para no caerse. Lo consigue entretejiendo las hojas y las ramas de una forma muy particular. Además, a menudo exhiben un gran despliegue de detalles en su arte de hacerse la cama, a veces se ha observado como construyen un techo con hojas traídas de hasta 50 metros de distancia.

Entre las poblaciones de orangutanes salvajes se han observado también diferencias entre sexos: los machos hacen, generalmente, las camas más abiertas y expuestas, mientras que las hembras las prefieren más resguardadas y cerradas.

Lo mismo sucede con los bonobos y chimpancés machos: suelen construir sus colchones para dormir en lugares más bajos que las hembras. Curioso. Algunos autores opinan que, originalmente esto pudo estar asociado al dimorfismo sexual, por la masa corporal. Un tema de gravedad, básicamente. Otra explicación podría ser que la mayor exposición hacia los machos, pudiera estar relacionada con la defensa de las hembras.

Por otro lado, hay autores interpretan que el hecho de hacerse las camas más elaboradas puede ser explicado por la llamada “hipótesis de soporte de peso” que sugiere que: a mayor complejidad de las construcciones, mejor ventaja adaptativa para su estabilidad corporal, y no caerse. El típico reflejo que muchos de nosotros tenemos al dormir en lugares inusuales,- el de levantar la cabeza de golpe, con un sobresalto-, ¿a quién no le ha pasado o quién no lo ha visto? En el metro, en el bus, en alguna última fila de una clase aburrida… Pues bien, ese es un reflejo adaptativo que se ha mantenido a lo largo de la historia con la función de no caernos de los árboles al introducirnos en el sueño profundo.

Otro ejemplo de la importancia de los nidos y los árboles lo podemos observar en muchos de nuestros comportamientos cotidianos. ¿Habéis observado el comportamiento de niños y niñas ante una litera? La mayoría de ellos prefieren dormir arriba, les atrae más! les gusta mucho! desean volver a su lado más primate! Éstos son datos curiosos, pero que nos permiten ser conscientes de que en algún rincón no tan remoto de nuestra memoria todavía tenemos codificado el vaivén de las ramas.

Se cree que los orangutanes, en general, construyen sus nidos a más altura que ningún otro simio, a causa de los depredadores terrestres que cohabitan en sus selvas, sumándole la terrible fragmentación del hábitat en el que viven. El gorila, por ejemplo, es otro gran simio que tiene un dimorfismo sexual muy marcado, comparable al del orangután, pero su hábitat es distinto, más continuo, y sin casi depredadores naturales. Eso le permite dormir en el suelo o en un dosel si es necesario. Otra demostración de cómo el medio influye en cada comportamiento y en cada cultura.

Y, hablando de cultura, qué madre no ha ido detrás de sus hijos pequeños para recordarles, (hasta con demasiado hincapié, a veces) de cómo se debe hacer la cama una misma? Yo diría que la mayoría…

Se ha observado que los simios en cautiverio, pero nacidos en estado salvaje, y capturados en su adolescencia, se hacían sus camas, mientras que los nacidos en cautividad, sin haber visto nunca cómo se hace, no.

Muchos de estos orangutanes huérfanos a temprana edad, que habitan en los centros de acogida, se fijan e inspeccionan con gran curiosidad a sus conspecíficos que sí se construyen la cama, y finalmente, aprenden. Este hecho nos indica que la construcción del nido es un comportamiento con una alta carga cultural y no innato. Por eso, el aprendizaje es clave.

Y he aquí el asunto que nos atañe: el potencial del aprendizaje que cada uno de estos pequeñajos lleva dentro, debe estimularse dándoles las herramientas necesarias para poder seguir desarrollando este comportamiento tan necesario en sus vidas, todo ello les brindará una mayor oportunidad de alcanzar su bienestar y lograr estar preparados para su deseada posible liberación.

Cabe decir que, una vez que se les arrebata su libertad natural, resulta difícil que puedan volver a ser libres sin consecuencias que hagan peligrar su supervivencia. Cuando pasan un tiempo en cautiverio, se percibe algo en su mirada, atisbos de tristeza, impotencia de barrotes, después de la desesperación, un horizonte de futuro indiferente… Algo les cambia, para siempre. Es la mirada del cautiverio, de la humanización, son las muchas imágenes acumuladas tras sus retinas de vivencias demasiado duras como para ser olvidadas. Sus hogares quemados y robados con motivo de las plantaciones de aceite de palma, de la codicia humana. Son sus madres muertas, sus hermanas secuestradas… el horror de las retroexcavadora avanzando, destruyendo y arrasándolo todo…

La única solución es luchar para que todo esto termine, devolverle al bosque profundo los seres que le pertenecen.

Devolverte, Orangutan, a tu nombre su sentido. Devolverte, el sentido al nombre que te dieron: Orang hutan; habitante del bosque, persona de la selva.

Para que puedas volver a tu hogar verdadero, de donde nunca te debieron arrancar.

Artículo original: Pre-Sleep and Sleeping Platform Construction Behavior in Captive Orangutans (Pongo spp): Implications for Ape Health and Welfare. D. Samson & R. Shumaker. Folia Primatologica, 2015, 86; 187-202

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