Del despacho a la bota. Jóvenes primatólogos españoles en Senegal

Por Laura Franch Arjona, alumna del Máster de Primatología de la Univeristat de Girona y Fundació Mona.

28 de Octubre de 2015, Senegal (África)

Trabajando junto a un equipo de jóvenes españoles en Senegal, para la protección del chimpancé

laurarecortadoDesde 2009, Instituto Jane Goodall España trabaja en Senegal y Guinea para la conservación del chimpancé (Pan troglodytes verus) y la gestión sostenible de recursos agroforestales y turísticos. El equipo está formado por voluntarios procedentes de múltiples ámbitos de conocimiento pero con un mismo objetivo: formar parte activa en la protección de los únicos y últimos chimpancés de Senegal, así como del espacio natural que ocupan.

En setiembre de 2015 pude entrar a formar parte de este equipo. Ahora, trabajando junto a ellos, he tenido la oportunidad de conocerles, de ver como compaginan sus múltiples tareas, aprender de lo que hacen y, en definitiva, saber qué implica eso a lo que llamamos “primatologia de campo”. Esta es una entrevista que hice a cinco de mis compañeros de trabajo y de fatigas. Cada uno de ellos participa en un proyecto distinto dentro del Instituto y unen sus conocimientos y sus experiencias al esfuerzo colectivo que IJG España hace como equipo.

De derecha a izquierda: Mónica Arias, Manuel Llana, Justinn Hamilton, Aina Brias y Laura Franch. Fotografía tomada delante del Centro de Investigación Biológica Fouta Jallon, del Instituto Jane Goodall España en Dindefelo, Senegal

De derecha a izquierda: Mónica Arias, Manuel Llana, Justinn Hamilton, Aina Brias y Laura Franch. Fotografía tomada delante del Centro de Investigación Biológica Fouta Jallon, del Instituto Jane Goodall España en Dindefelo, Senegal

¿Cómo conocisteis IJG España?

Manuel: Fue en el año 2009. Estaba haciendo un voluntariado en Rainfer, un centro de recuperación de primates en Madrid. Algunos compañeros que trabajábamos allí, decidimos crear el grupo Roots & Shoots Madrid. Ahí iniciamos contacto con Federico Bogdanowicz y Ferran Guallar que son los directores de IJG España. Entonces Ferran, en 2011 nos comentó que buscaba voluntarios para ampliar el proyecto de conservación en Senegal y nos vinimos.

Aina: En mi caso también fue a través de Ferran y de Fede. Al finalizar el máster, busqué trabajo y vi que en todos pedían experiencia. Pensé que un modo de ganar experiencia seria hacer un voluntariado, así que busqué diferentes opciones y, al final, a través de la amiga de una amiga me pude poner en contacto con ellos.

Mónica: Yo también por internet. A Jane Goodall la sigo desde pequeña gracias a mi madre. En el colegio nos preguntaron quiénes eran nuestros líderes, al llegar a casa se lo pregunté a mi madre y ella me habló de Cousteau y de Jane Goodall. Luego de mayor fui a alguna de sus charlas en Madrid y cotilleaba en la página web del Instituto. Allí vi que ofrecían puesto de eco-investigadores, así que en 2013 me vine a Senegal tres semanas. En ese tiempo tuve la oportunidad de ver como trabajaban los investigadores y me gustó mucho, además era una de las cosas que siempre quise hacer, así que decidí hacer mi doctorado aquí.

¿Antes de llegar aquí, colaborasteis con alguna otra organización que trabajara para la conservación o recuperación natural?

Mónica: Sí, siempre he participado directamente o de socia en alguna organización. Empecé colaborando con algunas protectoras de perros y luego participé activamente con EcuAnimal, ANAA, Igualdad Animal y PACMA.

Aina: Hice las prácticas de carrera con el CRAM, que es un centro de recuperación de animales marinos del Prat de Llobregat. También estuve como monitora en el Centre Excursionista Puig Castellar, en Santa Coloma de Gramanet (Barcelona), en el que hacia educación ambiental con niños.

¿Qué te llevó a colaborar con IJG?

Manuel: Me motivó, primero, el hecho de trabajar en África, segundo, que fuera un proyecto de conservación y tercero, que se trataba del chimpancé.

Justinn: Yo buscaba una experiencia práctica dentro del campo de la biología. Necesitaba escapar del entorno universitario y salir a campo.

Mónica: A mí me gusta su filosofía, que es también la utilizada por Jane Goodall, de tratar la conservación de una manera más global, que no solo tiene en cuenta los animales, sino también el medio ambiente y a la gente.

Reserva de Dindefelo, Senegal

Reserva de Dindefelo, Senegal

¿En qué estáis trabajando actualmente?

Justinn: Como objetivo principal, estoy haciendo un seguimiento ecológico de los chimpancés del valle de Nandoumary.

Manuel: Ahora mismo soy el coordinador del departamento de investigación. Básicamente lo que hago es coordinación de proyectos en marcha, de sites y de voluntarios. Aunque también salgo a campo.

Mónica: Estoy haciendo el doctorado, aunque ayudo también como voluntaria. Empecé recogiendo muestras fecales de chimpancés para hacer un estudio de temperamento, pero llegó el boom del ébola y tuve problemas para exportar las muestras. Como no sabía cuanto tiempo iba a durar esta situación tenía que idear una alternativa. Esta alternativa fue estudiar las aptitudes y la percepción de la población hacia la conservación de los chimpancés y luego contrastar esta información con los datos de bosque. Al siguiente año conseguimos exportar las heces y entonces retomé el estudio. A final vi que ambos estudios se complementan bien para ver si existe competencia de recursos entre los chimpancés y la población. Actualmente estoy terminando los proyectos.

Aina: Yo estoy en el departamento de conservación. Hace poco recibimos una subvención para realizar una campaña de educación. El programa va enfocado tanto a niños como a adultos. Este programa utiliza el chimpancé como bandera e intenta explicar por qué tenemos que protegerlo y qué beneficios aporta su conservación. Con las escuelas hacemos visitas al centro de visitantes y se les explica qué es la reserva, qué fauna y flora hay aquí y porqué es importante que exista. A parte de esto también me dedico a buscar financiación para proyectos de conservación. También estamos avanzando en un protocolo de seguimiento y monitoreo del estado de la reserva. Para ello creamos una serie de indicadores que nos dicen el estado de diversos recursos tróficos. Por ejemplo, utilizamos como indicadores una serie de especies de árbol importantes para la supervivencia del chimpancé. Entonces miramos como están estas especias ahora y como estarán en cinco años y analizamos las diferencias que hayan podido surgir en ese tiempo. A parte, realizamos asistencia técnica en el comité de la reserva.

¿Cuál es el objetivo de tu estancia en Senegal?

Justinn: Aprender es siempre mi primer objetivo. Disfrutar. Comprobar si realmente me gusta esto que siempre he deseado hacer que es ir a África, trabajar en la naturaleza y estudiar sus principios. Ver si el trabajo en campo me agota o si realmente lo disfruto.

Mónica: Mi objetivo último con la investigación es conseguir aportar algo en conservación y protección animal. A través de mi estudio pretendo ayudar a los chimpancés y a la población local, planteando algunas líneas de actuación para que todo sea más sostenible y aportar mi granito de arena para la protección del chimpancé aquí. No sé si es muy ambicioso, es lo que quiero descubrir.

Aina: Supongo que el objetivo final de mi estancia es poder aplicar todos los conocimientos aprendidos en la universidad. Y, efectivamente, ganar la experiencia necesaria para encontrar un trabajo remunerado.

¿Cómo es el día a día?

Mónica: Tengo tres días de la semana de salidas de campo. Estos días me levanto a las 6 para salir a las 6:30 a campo con mis compañeros, que son guías locales, con el objetivo de buscar chimpancés. A la hora de comer vuelvo a casa, con la familia, porque vivimos con familias locales que nos acogen. Descanso un poco y por la tarde paso los datos de campo al ordenador. Después ya a cenar y a dormir tempranito. De los días que me quedan, dos están encaminados a pasar encuestas a la población. Luego me tomo un día de “descanso” que es para lavar ropa, limpiar la casa, comprar, y el premio es ver una peli si puedo.

Justinn: De lunes a viernes me levanto con la luz del alba, o algo antes, y junto al guía de campo, salimos a hacer siete horas de seguimiento ecológico de chimpancés por el valle de Nandoumary y el valle de Pelel. Al llegar me ducho con un cubo de agua, si tengo la suerte de que haya agua ese día [jeje], como y hago una siesta. Al despertar voy a cargar el móvil a casa de otro voluntario que tiene la suerte de tener placa solar. Cuando vuelvo a casa ceno con la familia, miro algo en el ordenador y me voy a dormir. Los viernes bajo a Dindefelo, para reunirme con el resto del equipo y comer algo distinto. Tengo que decir que la comida en Nandoumary, aunque buena, es poco variada.

Manuel: Ahora mismo estoy metido de lleno en un proyecto etológico, así que salimos a campo tres días seguidos, doce horas por día. Los tres días siguientes pasamos datos, verificamos los vídeos, hago trabajo de coordinación y descanso un poco. Pasados estos tres días de “descanso” volvemos a salir a campo y así vamos haciendo.

Aina: En mi caso el día a día es muy cambiante. Todo depende de lo que toque hacer en ese momento. Hay días que simplemente me quedo en el centro trabajando con el ordenador y peleándome con internet para conseguir enviar o recibir los mails. Otros días salgo a campo con los eco-guardas o llevando a la práctica el protocolo de monitoreo. Últimamente, hemos estado saliendo a menudo a campo para hacer transectos y contabilizar los árboles de las especies que he comentado antes.

????????????????????????????????????

¿Cómo trabajáis en campo?

Manuel: El estudio que estoy llevando a cabo es para conocer la influencia del turismo en el comportamiento de los chimpancés. Para eso tomamos datos comportamentales de los chimpancés ante presencia y ausencia de turistas o gente local para, posteriormente, ver si la presencia humana influye en sus conductas.

Justinn: Nosotros empezamos el día haciendo escuchas en puntos clave que tienen una visión panorámica del valle. Si tenemos información de cualquier persona del pueblo que haya visto u oído a los chimpancés, las aprovechamos. En general nos marcamos una ruta por las zonas de nidificación más frecuentes y recogemos los datos para el seguimiento ecológico. En caso de encontrarnos con los chimpancés tomamos material gráfico para la identificación.

Mónica: Yo no dependo tanto de encontrar a los chimpancés porque también tengo que tomar datos de los distintos recursos que hay, como agua y árboles. Sobre el agua tengo que anotar si hay mujeres que están lavando y si eso implica basura como ropa abandonada o plásticos. En cuanto a los árboles, me fijo en si hay tala, incendios, recolección de frutos por parte de personas… Una vez encuentro a los chimpancés tomo datos de comportamiento para ver como esa competición por los recursos les puede afectar y como responden ellos.

¿Qué requisitos crees que debe tener un equipo que trabaje en estas condiciones?

Justinn: Tolerancia, respeto, una gran paciencia y facilidad para resolver conflictos. La comunicación es muy importante, especialmente por dos motivos: en primer lugar, al estar divididos en distintos sites, separados en distintos pueblos, tenemos que saber pasarnos la información; por otro lado, al haber un recambio de gente constante hay que tener unas pautas de transmisión de información. Además es también necesaria una solidaridad inmensa con el resto de compañeros del equipo. Por ejemplo, no hay una persona enferma a la que alguien le gire la espalda ya sea para llenarle le cubo de agua o para traerle la comida.

Aina: Es importante contar con guías locales, y además de ellos creo que en el equipo deben haber líderes locales que asuman responsabilidades. También es muy bueno que sea un equipo multidisciplinar y tener una estructura de red en el grupo, para que todo el mundo pueda tener cierta autonomía. Y, en general, gente con un actitud muy flexible.

¿A quién recomendaríais esta experiencia?

Manuel: No es suficiente con tener estudios o experiencia previa, es necesario tener la cabeza bien amueblada. Tienen que ser personas que puedan adaptarse a condiciones complicadas. Básicamente, tienen que ser personas a las que les guste la naturaleza y los animales, pero no se puede dejar de lado que esto conlleva una vida con algunos inconvenientes y pocos lujos.

Justinn: Deben ser personas optimistas, trabajadoras y con iniciativa. No es un trabajo fácil. Es como el trabajo del arqueólogo; cuando vas al museo te muestran las mejores piezas pero no te enseñan las horas de trabajo bajo el sol. Aquí se hacen evidentes estas horas, así que se deben tener los objetivos claros.

Chimpancés en Dindefelo (Fuente IJG Europe)

Chimpancés en Dindefelo (Fuente IJG Europe)

IJG España siempre ha estado compuesto por un equipo multidisciplinar formado por biólogos, economistas, sociólogos, botánicos… ¿personalmente, que importancia creéis que puede tener esta composición heterogénea para los objetivos del Instituto?

Mónica: Sin duda, enriquece los resultados. Aquí se necesita tocar muchas áreas distintas. Un concepto como el de conservación, que es algo tan holístico y con tantas variables a tener en cuenta necesita de gente con distintas habilidades. Además de biólogos, se necesita alguien en el departamento de comunicación para que la gente conozca esto y conseguir socios. Se necesita alguien que sepa buscar proyectos y financiación. También es fundamental alguien que sepa hacer educación y sensibilización. Además, evidentemente, son necesarios biólogos, agroforestales, agrónomos…

Manuel: Creo que nos beneficia especialmente a la hora de encontrar soluciones. Cuantos más perfiles distintostub haya, más se puede abarcar y más problemas se pueden resolver.

En vuestro día a día trabajáis junto a trabajadores locales, ¿qué beneficios tiene esa cooperación?

Mónica: Nosotros, extranjeros, trabajando únicamente con nuestros conocimientos no llegaríamos a tener resultados eficaces. Son ellos los que tienen el conocimiento de aquí, de la población, de la cultura. De ellos obtenemos mediadores que nos enseñan todo a nivel de cultura, como tenemos que actuar con la gente de aquí, protocolos sociales… del equipo, ellos son los únicos que conocen realmente esto. Además, de forma inmediata, su contratación incentiva la economía local.

Aina: Son imprescindibles en nuestro trabajo. En primer lugar porque es su casa y hay un conjunto de cosas que ellos conocen desde mucho antes que llegáramos nosotros. Sobre el campo, tienen un conocimiento más que increíble. Te aportan seguridad, conocimiento y te asesoran sobre el componente cultural. Por poner un ejemplo: uno de los principales problemas que tenemos aquí es que las mujeres van a lavar al río y dejan la ropa vieja allí tirada. Eso hace que haya montones de ropa en el bosque. Entonces la primera idea por nuestra parte fue quemar la ropa, pero después supimos que hay una creencia que dice que si quemas la ropa de tu ser querido, este se pondrá enfermo. Así que quemarla no es una opción.

Justinn: Efectivamente, los guías de campo tienen un amplio conocimiento de geografía y de botánica del que nos podemos beneficiar directamente, este conocimiento complementa muy bien con nuestro conocimiento más teórico. Para la conservación, son un canal de dialogo en el que se pueden calar ideas para el mantenimiento del trabajo que se está haciendo. Eso puede generar, como objetivo último, que la conservación la acabe llevando gente local.

Un equipo de tubabs [“persona blanca” en idioma wolof] llega a Senegal y dicen querer proteger una parte del bosque y a sus animales. ¿Qué necesidades humanas, de la población local, creéis que se deben tener en cuenta?

Manuel: En primer lugar, se debe que tener en cuenta que tienen que seguir comiendo. El decirle lo que no pueden hacer, requiere darles una alternativa que tenga en cuenta su cultura e intentando comprender como piensan. Así pues, si tú les dices que no pueden talar en un área de bosque, lo que debes hacer en primer lugar es informar y explicar el porqué, y en segundo lugar, ofrecer una alternativa económica disponible a largo plazo con la que puedan recibir ingresos y a la vez mejorar la calidad de vida de la comunidad.

Aina: Debes tener en cuenta cual es el uso que hace la población local del entorno natural y que a naturaleza es su principal fuente de subsistencia. Pero también se deben tener en cuenta sus creencias y su religión, su economía, y, por supuesto, la educación, porque si no tienes en cuenta lo que saben y lo que no, y si no les intentas explicar lo que quieres hacer, no pueden entender el porqué.

Mónica: A nivel económico, debemos tener en cuenta que estamos en una de las zonas más pobres de Senegal. A través de las encuestas he visto que realmente necesitan los recursos del bosque para sobrevivir. Desde construir sus casas, hasta vender algo del bosque para conseguir dinero para comprar medicamentos… todo eso se debe tener en cuenta. Otro ejemplo es el proyecto de vallas verdes, que ofrece una alternativa ecológica. Este proyecto surge desde la ONG Trees for the future, y parte de la necesidad que tiene la población de cortar madera para generar los vallados que rodean a las casas. Consiste en enseñarles a plantar una serie de árboles de crecimiento rápido para proporcionar vallas naturales que sustituyan las de madera. Eso implicaría no tener que ir cambiando las vallas cada año y poder aprovechar los beneficios que les ofrecen las plantas, por ejemplo, si son árboles frutales.

En este contexto, ¿qué importancia das a la educación?

Aina: Toda. Creo que todas las acciones deberían pasar por la educación. El problema de la educación es que debe ser una inversión a largo plazo y eso es algo que cuesta de cara a algunos inversores que quieren ver acciones inmediatas y concretas. A la larga, tenemos que pensar que nosotros nos iremos de aquí y si la gente de aquí ha conseguido valorar lo que tiene y entender por qué vale la pena conservarlo, las acciones que hacemos ahora pueden durar para siempre.

Justinn: Si no se consigue educar el porqué de la conservación, no hay conservación. Si la población no entiende por qué es necesario mantener el bosque y en qué les beneficia, no hay motivación para la conservación. Así que la educación debe ser la raíz de este trabajo.

¿Qué ventajas tiene el trabajo de campo?

Manuel: Teniendo en cuenta el objetivo de conservación, estando en el campo adquieres información que después puedes utilizar para generar diseños de estudios. Además, desde siempre me ha gustado la naturaleza y los animales, y eso en sí mismo ya es una ventaja.

Aina: En bosque trabajas contigo mismo, para hacer algo dependes de ti y de tus capacidades de hacerlo. Palpas la realidad. Ya puedes leer artículos y artículos pero cuando sales a campo ves lo que es cada cosa en realidad.

¿…y las desventajas?

Aina: Que todo puede cambiar. No puedes controlar muchas de las variables. Si sales y empieza una tormenta, no sales; si hay una fiesta local y el asistente de campo no puede venir, no sales. Entonces tienes que poder adaptarte con buena actitud para evitar frustrarte.

Manuel: Algunos días se hace pesado y te aburres. Los días que no encuentras nada llegas a tener la sensación de estar perdiendo el tiempo o de “no lo estoy haciendo bien”.

Mónica: También el riesgo a nivel de animales, sobretodo de serpientes. Aunque la verdad es que en el tiempo que llevo aquí he visto que puedes hacerte más daño tropezándote. Y el calor, claro.

¿Te ha sido difícil renunciar de repente a ciertas “comodidades” de las que disponías al vivir en España?

Mónica: A la ducha por cubitos y a la letrina te acabas acostumbrando. A mí personalmente lo que más me cuesta son los bichos: mosquitos, serpientes…

Justinn: Al principio pensaba que se me haría más difícil, pero… Yo a veces me quedo sin agua, y ellos [refiriéndose a la familia local] la van a buscar para mí. O al principio me quejaba de que la comida era rutinaria, pero sigo comiendo mejor que la familia que me acoge. Entonces estas pequeñas cosas me hacen ver que no estoy tan mal.

¿Qué es lo que más hechas de menos?

Manuel: La familia y la comida, no necesariamente en este orden… [jajaja].

Mónica: Creo que lo que se echa de menos cambia con el tiempo. Al principio echaba de menos cosas más materiales, pero con el tiempo yo hecho más de menos a la gente. Mi gente. Mi familia y mis amigos.

Aina: Para mi también son la familia y los amigos. Pero también la diversidad en la comida. Acabas pasando muchas horas pensando en lo que te gustaría comer y odiando a la gente que te envía whatsapps con fotos de comida. El ocio, ir al teatro, al cine… ¡Y la lavadora! Odio lavar a mano, tardas, sudas, y al final la ropa sigue pareciendo sucia.

Es el momento de contar alguna anécdota.

Aina: Cuando empezamos a hacer la formación a los eco-guardas para que aprendieran a utilizar las tablets digitales, nos dimos cuenta que, de los diez, solo tres sabían leer. Entonces decidimos formar tres equipos y poner en cada equipo por lo menos una persona que supiera leer para que manipulara la tablet. Después de hacer una formación teórica salimos a campo a hacer unas pruebas. Al principio solo los ecoguardas que sabían leer manipulaban la tablet, pero después, este le pasaba el aparato a otro del equipo. Como este no sabía manejar, el “líder” le iba diciendo donde tenía que pulsar en cada paso. Finalmente, los que no sabían leer aprendieron de memoria donde estaba cada cosa dentro del programa y podían coger algunos datos por si solos.

Manuel: Un día estábamos trabajando en el centro y llegó un grupo de niños. Uno de ellos, de unos diez años. Me llama para que vaya hasta la entrada y me dice en pulaar que si quiero comprar un babuino. Le miré fijamente y luego nos dimos cuenta que tenía una cría de babuino atada en el vallado de detrás de una casa. Fuimos unos cuantos, lo desatamos y el babuino se marchó. Intentamos coger el nombre de los niños, en parte para meterles miedo en el cuerpo, y supimos que algunos de ellos eran hijos de familias del pueblo. Así que nos dimos cuenta que era necesario explicar que aquello, lejos de ser gracioso, era ilegal y no estaba bien. Es difícil gestionar eso porque no hay un sistema claro para que los ecoguardas lo denuncien. Se tiene que tener en cuenta que se pide que multen a familiares y amigos. ¿Cómo vas a poner una multa a alguien a quien puede que le tengas que pedir un favor?

¿Y eso solo pasa con babuinos?

Mónica: Yo en el pueblo he visto babuino y un mono rojo que los habían atrapado para vender, y un vervet que paseaban como una mascota. A parte también se han visto tortugas y pájaros que también intentan vender.

Los entrevistados:

Nombre: Justinn Hamilton

Edad: 21

Localidad: Banyoles (Girona)

Titulación: Microbiólogo

Tiempo transcurrido desde tu llegada a Senegal: 4 meses

Nombre: Manuel Llana

Edad: 31

Localidad: Madrid

Titulación: Biólogo

Tiempo transcurrido desde tu llegada a Senegal: 3 años y medio.

Nombre: Mónica Arias

Edad: 36

Localidad: Madrid

Titulación: Licenciada en Psicología. Master en Etología. Actualmente realizando el doctorado.

Tiempo transcurrido desde tu llegada a Senegal: 1 año y 9 meses

  Nombre: Aina Brias

Edad: 26

Localidad: Santa Coloma de Gramanet (Barcelona)

Titulación: Biología. Máster en Medio Ambiente y Desarrollo.

Tiempo transcurrido desde tu llegada a Senegal: 6 meses.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s