Conoce a un primatólogo: Agustín Fuentes

Por Laura Martí, alumna del Máster en Primatología UdG-Fundació Mona, convocatoria 2015-17

Licenciado en zoología y antropología, el Dr. Fuentes es profesor de antropología en la Universidad de Nôtre Dame (EUA). Lo podréis encontrar persiguiendo monos por la selva y las ciudades de Asia, o  explorando las vidas de nuestros ancestros. Sus intereses se centran en las grandes preguntas y los pequeños detalles que nos hacen pensar en qué nos hace humanos y cómo es nuestra relación con los otros primates.

 

¿Qué es lo que le motivó a dedicarse a la antropología?

Al entrar a la universidad asistí a unas clases que impartía la profesora Phyllis Dolhinow. Ella hablaba de los seres humanos, los monos, la evolución, las culturas… y me fascinó. La antropología se centra en los seres humanos y nuestras relaciones, y yo siempre estuve interesado en por qué somos como somos. Además, en este campo se combinan diferentes especialidades (biología, sociología, historia, etc.), y puedes aprender de todas ellas. Asistí a varios cursos más y aquí estoy.

¿En qué momento empezó a estudiar a los primates no-humanos? ¿Por qué motivo?

En el segundo día de clase con Phyllis Dolhinow, me fijé que cuando ella hablaba sobre primates no-humanos, se refería a ellos como she (ella), en vez de he (él) o it (eso). Me pareció muy interesante, porque nadie lo hacía así. De repente entendí que los estudios de los primates no-humanos nos dan algo de contexto para entender a los seres humanos, pero a su vez comprenden otro grupo de animales que tienen un mundo social muy complejo. Para aprender sobre los seres humanos y sobre otros mamíferos tienes que empezar por algún sitio, y creo que los primates son el mejor grupo para entender el mundo complejo de interacciones sociales.

Usted es autor de diversos libros y capítulos de libro. Entre ellos, cabe mencionar el que lleva por título Race, monogamy, and other lies they told you: bustling myths about human nature (2012). ¿Qué revelación cree que es la más sorprendente para los lectores?

En este libro hablo de tres mitos muy fuertes que hay que intentar romper: mitos sobre raza, sobre sexualidad y sobre agresión. En primer lugar, vemos que el racismo es algo tan fuerte porque la gente se cree que las divisiones entre los seres humanos (negros, blancos, etc.) se basan en biologías distintas entre los grupos de “razas”. Y eso no es verdad. Si asociáramos las razas con diferencias culturales e históricas, no biológicas, nos podríamos enfrentar al racismo con más poder y cambiar las cosas. El segundo mito es el tema de la sexualidad. Actualmente está muy arraigada la noción del romanticismo. La gente se cree que encuentras pareja, te casas, tienes niños, y ¡ya está! ¡Qué fácil! Pero tampoco es así, es más complejo. La sexualidad de los seres humanos es algo muy complicado y muy interesante, y tenemos que abrir nuestras mentes para entenderlo. Finalmente, la gente cree que los seres humanos o, mejor dicho, los hombres, tienen una bestia agresiva dentro (warrior gene), que la guerra y la agresión está en la naturaleza de nuestra especie. Pero hay un montón de estudios que dicen que no es así. Claro que podemos ser agresivos, pero somos más colaborativos que agresivos, y esto yo creo que es muy importante.

En su charla en el TED TALK 2014 (It’s not all sex and violence), usted afirma que la agresión no está en nuestros genes, y que es “una constelación de comportamientos, no una única cosa”. ¿Podría decirnos por qué los humanos nos fijamos más en los episodios de violencia que en los de cooperación?

¡Claro, es tan interesante! Como digo en el TED TALK, si hoy lees el periódico y ves una noticia que cuenta que asesinaron a 4 personas en Nueva York, pensarás “bueno, eso es algo habitual”. Pero no verás ningún titular que diga que hay 8 millones de personas que están bien en Nueva York hoy, ¿verdad?. La agresión es una posibilidad que tenemos los seres humanos, pero no es un requisito de la especie, no está en nuestros genes. Tenemos este interés en la violencia porque no es típica, no es lo que pasa día tras día. Además, la violencia vende: periódicos, reportajes, etc. Claro que la violencia existe, pero no aparece con tanta frecuencia como pensamos.

Siguiendo esa línea, usted afirma que la cooperación es un comportamiento clave para explicar nuestro éxito como especie. ¿Podríamos decir lo mismo de otras especies de primates, como chimpancés o macacos?

¡Sí, sí! Y no se da solo en primates, sino en otros mamíferos sociales, como lobos y ballenas. Sin cooperación social sería imposible que esas especies tuvieran éxito. Los seres humanos, por ejemplo, no tenemos armas naturales pero nos tenemos a nosotros, tenemos a nuestro grupo. Lo mismo ocurre con los chimpancés, aunque sean más fuertes que nosotros. Un único chimpancé no va a sobrevivir él solo, no va a tener éxito. Tenemos que pensar cómo viven y solucionan los conflictos ecológicos y sociales estos grupos de animales: con la cooperación. Claro que también hay conflictos, pero la base de todo es la cooperación, hasta para ganar guerras o para ser más efectivos en una agresión.

Como en las guerras de chimpancés que documentó Goodall

¡Exacto! Los que colaboran, los que se juntan, se organizan, y son mejores, ganan. Eso es cooperación, no violencia. Aunque resulte en violencia de vez en cuando.

Cambiando de tema, en el capítulo Where we have been, where we are, and where we are going: the future of primatological research (2007), usted comenta que la interdisciplinariedad es sumamente importante para este campo. ¿Podría ponernos algún ejemplo?

A ver, ahora en todo el mundo hay varios santuarios de chimpancés, porque casi todos los países han prohibido los experimentos biomédicos con grandes simios. Para saber cómo podemos mantenerlos adecuadamente en cautividad, en varios santuarios, tenemos que entender más sobre su comportamiento social, así como sobre su salud mental y física. Además, cada chimpancé tiene su propia historia, y sus experiencias previas con distintos seres humanos, de modo que su noción, su comportamiento y su cultura van a ser un poco distintos. Así pues, solo para mantener chimpancés en santuarios con éxito, necesitas biólogos, antropólogos, psicólogos, veterinarios, etólogos, fisiólogos, etc. ¡Ahí lo tienes!

Photograph courtesy Agustín Fuentes

Photograph courtesy Agustín Fuentes

Hemos visto que es usted miembro de la Sociedad Internacional de Antrozoología, la ciencia que estudia la interacción humano-animal. Además, ha publicado muchos artículos sobre la interacción entre humanos y macacos. ¿Cómo cree que afectará la presión humana al futuro del género Macaca?

Si hay cualquier especie en el mundo que pueda sostener su modo de vivir enfrente de los cambios globales que iniciaron y que mantienen los seres humanos, son los macacos. Puedes tirar un macaco a cualquier sitio, bueno, a la Antártica puede ser que no, pero por lo demás… (risas). Los macacos son increíbles en temas ecológicos, y son muy parecidos a nosotros. Por ejemplo, tenemos sistemas digestivos muy básicos, y somos especies muy flexibles, podemos vivir en cualquier zona ecológica. Por eso yo creo que si estudiamos las interacciones entre los macacos y los seres humanos, entenderemos cómo otro primate puede sobrevivir –o vivir con bastante éxito- en el mismo sitio que nosotros. Porque los seres humanos no vamos a parar de manipular la ecología global y local y, por si fuera poco, seguimos aumentando nuestra población. Así pues, en vez de poner todo nuestro dinero en investigaciones que estudian grupos pequeños y poblaciones que están a punto de ser extinguidas, yo creo que también es importante estudiar grupos como el de los macacos, para entender mejor cómo conviven con los seres humanos.

Siguiendo con los macacos, ¿qué recomendaría a las autoridades de Bali (Indonesia), Mt. Emei (China) y Gibraltar (Reino Unido) para que las interacciones entre humanos y macacos disminuyeran o fueran poco frecuentes, como en Singapur?

Lo más importante es no darles de comer. Hay muchos otros factores, pero si puedes cortar el hecho de que los turistas les den de comer a los monos, las interacciones van a disminuir, porque lo que buscan los macacos de los seres humanos es comida. Si no se les da, buscaran comida en otro lugar. Obviamente siempre habrá interacciones y problemas, pero si se aplicara esta medida, los conflictos se reducirían un 80 o 90%.

¿Qué consejos daría a la población, ya sea in-situ o ex-situ, para que pudieran ayudar a la conservación de los primates no-humanos?

Es primordial conocer algo del sistema ecológico donde vives. Si entiendes cómo funcionan estos sistemas, entonces tienes un buen contexto para empezar a trabajar en temas de conservación. Hasta en un lugar remoto de la selva del Amazonas a miles de quilómetros de una ciudad, hay impacto de los seres humanos, y tenemos que ser conscientes de ello. Y entonces, con ese conocimiento, nos podemos plantear qué podemos hacer para mantener la diversidad de especies y de ecosistemas de nuestro planeta. Si queremos conservarlas, tenemos que pensar seriamente en cómo podemos cambiar nuestro comportamiento, nuestros sistemas económicos, nuestros sistemas de explotación del medio ambiente, etc. No siempre podemos “sacar” recursos del medio ambiente. Tenemos que pensar un poco más. Tenemos que investigar cómo podemos convivir con otras especies, de manera que nosotros y las otras especies podamos vivir de manera sostenible.

Claro. Y siguiendo este tema de la conservación y de dar ejemplo, ¿qué piensa sobre los personajes famosos que dan mal ejemplo con la típica foto con un tití, o un orangután vestido?

Creo que los famosos son bastante culpables de proponer ideas y comportamientos que hacen mucho daño a nuestra tarea. Deberían pensarlo, pero no lo piensan. Y no tengo mucha fe en que vayan a cambiar. Precisamente por eso, pienso que la educación es muy importante, y que los científicos tendrían que dar a conocer su trabajo y aparecer más en público, en los medios de comunicación…

Hacer divulgación.

Sí. Los científicos tienen que salir de la universidad, salir de sus laboratorios. No publicar solamente en revistas académicas, y publicar más en blogs, en editoriales, en la prensa, y hablar, y gritar que tenemos que cambiar. Tenemos que pensarlo ahora, porque todo cambia muy deprisa y quizá dentro de 30 años ya no tendremos tiempo.

Por otro lado, usted dice que hay que descartar los dualismos cooperation – conflict y aggression – peace. Siguiendo este patrón, ¿tampoco cree en las posiciones continuistas o rupturistas que muchos primatólogos adoptan en referencia a nuestra relación con los otros primates? ¿Cuál sería su posición en este caso?

Bueno, hay dos maneras de pensar en relaciones evolutivas entre los primates: continuismo y rupturismo. Las dos son importantes. Para entender a los seres humanos tenemos que estudiar previamente los primates para obtener contexto: su fisiología, morfología, taxonomía, etc. Pero al mismo tiempo tenemos que entender que llevamos más de 6 millones de años de evolución distinta de los chimpancés. Eso es muy importante. Porque mucha gente dice “somos iguales que los chimpancés”. ¡Hombre, no somos iguales! Somos bastante distintos. Tenemos mucho en común, y lo que tenemos en común es importante, pero es igual o más importante lo que no tenemos en común.

Entonces, ¿sería más de la opinión de Tomasello?

No, no. Bueno, a mi me gusta mucho el trabajo de Tomasello, pero no me gusta la comparación entre los chimpancés adultos y los niños humanos. Me parece un poco extraño. Tampoco me gusta cuando intentamos entender la cognición de los otros primates basándonos en el lenguaje. Ellos no tienen lenguaje. Tienen su sistema de comunicación, que es muy rico, pero no es simbólico. Entonces tenemos que repensar cómo hablar de cognición. Yo creo que las investigaciones de Tomasello son muy interesantes, porque puedes ver que el crecimiento y la manera de aprender de los chimpancés y los seres humanos tiene mucho en común, pero también hay aspectos muy distintos que son importantes. Así pues, puedes usar esta dualidad “continuismo – rupturismo”, aunque yo creo que es demasiado radical.

¿Podría explicarnos alguna anécdota positiva y alguna negativa sobre su trabajo de campo?

La mejor parte del trabajo de campo es cuando después de meses, o semanas, o años,  estás en el centro de un grupo de macacos –o cualquier otro primate-, y sin tener que pensarlo sabes que esos dos machos se van a enfrentar, y que la hembra de más allá se va a enfadar, etc. Lo notas porque estás metido en el grupo, y ya tienes ese sentido de familiaridad con ellos, de conocimiento de los movimientos pequeños, que son tan importantes en los monos. Para mí, eso es felicidad. También puedo añadir otros ejemplos, como la primera vez que vi a un grupo de Presbytis potenziani después de buscarlo durante 3-4 semanas durante mi Doctorado. ¡Era como un regalo de navidad! Y también ver cosas interesantes como el uso de piedras en los macacos, el cariño de Washoe a su hijo adoptado…

Las anécdotas negativas, ¡hay un montón! Como cuando ya llevas meses estudiando un grupo y notas que estás totalmente equivocado en tu hipótesis. Eso es típico, eso es ciencia, también son resultados pero te fastidia. Otro caso que también me ha pasado varias veces es el de perder a un grupo. Es decir,  llevas semanas con el grupo, conoces

su área, su territorio, lo dejas durmiendo en su árbol, y cuando regresas a las 6 de la mañana, el grupo no está. Registras todo el territorio, y el grupo no está. ¡Qué frustración! Cuando usamos los collares de GPS nos dimos cuenta que durante unos días cada 2 o 3 años, el grupo se desplazaba a medio quilómetro, dónde había un árbol con higos maduros. ¡Cruzaron una carretera! ¿Cómo lo supieron? No sé. Pero qué interesante, ¿verdad? Piensas que ya lo sabes todo pero de repente pasa algo así, y ves que todavía no. Los primates siempre me dejan con esa sensación de maravilla…

Photograph courtesy Agustín Fuentes

Photograph courtesy Agustín Fuentes

¿Qué consejos daría a alguien que se inicia en el mundo de la primatología?

Lo más importante es hacerlo porque sientes que tienes que hacerlo, no porque tienes solo un poco de interés. Es algo muy duro, hay mucho que hacer, mucho que aprender, y tienes que tener el deseo de dedicarte a ello. Si no es así, busca trabajo en otro sitio, porque no vas a ganar mucho dinero y va a ser muy difícil encontrar trabajo.

También tienes que tener una mente bastante abierta, porque hay varias escuelas de primatología, y todas tienen algo bueno y algo malo. Tienes que elegir cuál es tu tema y tratar de obtener experiencia en el laboratorio y en el campo, o en cautiverio y en el campo, para entender las dos situaciones. Además, tienes que pasar tiempo haciendo proyectos de investigación. Para aprender primatología tienes que salir al exterior.

Por otro lado, tienes que entender que vas a pasar mucho tiempo sentado, tranquilo, esperando, y no frustrarte. ¡Has de tener fe en que va a pasar algo!

Recomiéndenos un libro de primatología.

El libro básico que recomiendo a todos es Primate Behavioral Ecology, de Karen B. Strier, ya que es el más importante para una colección de teoría primatológica. El segundo es Primates in perspective, del cual soy uno de los editores. Es un libro que contiene información sobre todas las ramas de la primatología. Además, también es necesario leer algunos libros de la famosa Jane Goodall o de Biruté Galdikas. Y Karen B. Strier también tiene otro sobre monos en Brasil. Finalmente, hay uno que se llama Monkeys of the Mesquite, de Mary McDonald-Pavelka, que trata sobre los macacos de Tejas, y también es muy interesante.

¿Qué le gustaría investigar en el futuro? ¿Cuáles son sus nuevos retos?

Lo que me interesa ahora es la interacción entre primates y humanos. ¿Cómo son capaces de mantener sus poblaciones enfrente de los cambios que provocamos los seres humanos? Si no entendemos un poco mejor cómo lo hacen, cómo sobreviven, vamos a perder muchas especies. Tenemos que entender mejor cómo convivir con los primates para así poder ampliar nuestros programas de conservación.

Por otro lado, si hablamos de viajes personales, quiero volver a ver orangutanes. De joven estuve en el sur de Borneo y me impresionó mucho, y ahora los orangutanes se están extinguiendo. Por esa razón, poder verlos otra vez sería algo importante para mí.

Dr. Agustín Fuentes y Laura Martí

Dr. Agustín Fuentes y Laura Martí

¡Muchas gracias por su atención, ha sido un placer conocerle!

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