¿Sólo el animal humano es cultural?

Publicado originalmente en Logopithecus

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Una vez explicados los conceptos de información y aprendizaje estamos en disposición de abordar el concepto de cultura. La palabra ‘cultura’ es de origen latino, deriva del verbo colere cuyo significado es cultivar. En latín también tenemos el adjetivo cultus que significa la condición de cultivado, refiriéndose al campo. A partir de esas nociones se creó la metáfora del hombre “in-culto” o no cultivado (persona que no cultiva su espíritu o alma) y la del hombre “culto” o cultivado (persona que se preocupa y cuida su educación espiritual, que da alimento al alma). También la palabra ‘culto’ referida al cuidado de las divinidades, de donde sacamos las expresiones ‘culto divino’ o ‘culto religioso’, tiene el mismo origen latino y el mismo sentido de hacerse cargo de algo. Hoy día la palabra ‘cultura’ tiene más connotaciones. Tiene un sentido más laxo y vulgar que se refiere a temas relacionados con el arte, la música, el cine, las tendencias de moda, etc. Este sentido es una herencia de la concepción decimonónica de cultura, entendida como las actividades propias de la gente educada (culta), que también hacía referencia, más o menos, a los tópicos que tenemos en la actualidad, la música, la literatura, el gusto por el arte…

cultura2Ahora estamos en disposición de ver las diferencias entre la información natural, la que se halla en la Naturaleza, como la que tenemos nosotros, los seres vivos, en el genoma y la información que obtenemos del entorno y que gestionamos cerebralmente, así como la que creamos a través de nuestras invenciones. Este segundo tipo de información es cultura o información cultural. Los humanos por naturaleza tenemos uñas (uñas planas) puesto que somos primates, pero culturalmente nos las pintamos. En nuestro genoma hay la información que determina como se forman las uñas, en nuestro cerebro mantenemos la información que hemos creado de como pintarnos las uñas con laca (producto también de nuestra invención cultural). De modo natural nos nutrimos y comemos, pero de forma cultural lo hacemos con las manos, con cubiertos o con palillos. Los griegos clásicos ya habían hecho una distinción parecida cuando separaban la physis (la Naturaleza) del nómos (la convención).

Por último hay que decir que la cultura no es patrimonio exclusivo de los humanos. Muchos otros animales tienen cultura. Todas aquellas conductas que no sean típicas de especie, es decir, aquellas que se dan de modo natural y que no varían en todos los sujetos, serán conductas culturales, ya que serán conductas aprendidas y transmitidas. Así pues, toda aquella información que no sea natural recibida por herencia genética, será información cultural. William Durham señala que «la cultura se transmite socialmente en el interior de las poblaciones o entre ellas. Para poder ser considerada como cultural, una unidad de información debe ser aprendida de otros individuos (es decir, debe ser socialmente aprendida), no transmitida genéticamente o adquirida por experiencia individual aislada, tal como el ensayo y error.» (Durham, William H., Coevolution. Genes, Culture and Human Diversity; Stanford University Press, Stanford, California; en Mosterín 1994; pp. 31 y 32).

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Corvus moneduloides usando ganchos (cautividad-libertad).

Se han descrito conductas culturales relacionadas con el uso de herramientas en cangrejos ermitaños (de la familia Paguridae), en avispas (de los géneros Ammophila y Sphex) y en peces (Taxotes iaculatrix). Es habitual encontrar conductas culturales de tipo instrumental en muchos tipos de aves, destacando entre ellas los cuervos de Nueva Caledonia (Corvus moneduloides) los cuales crean y usan palitos o ramas previamente preparadas para alcanzar insectos, incluso se considera que son la única especie, aparte de los humanos, en crear y utilizar ganchos como herramientas.

La cultura no sólo está ligada al uso de instrumentos o herramientas, también la encontramos en conductas de comunicación o conductas tróficas. Se han documentado modas en los cantos de algunas aves o en cetáceos como las ballenas yubartas (Megaptera novaengliae). Entre los primates se ha documentado cultura en muchas especies no-humanas, como en los langures de la India (Presbytis johnii), donde han aprendido a adaptarse al entorno, modificado por los humanos, y adoptando nuevos hábitos alimenticios; o el ya famoso caso de los macacos de Japón (Macaca fuscata), que gracias a una hembra muy inteligente, la macaca Imo, aprendieron a lavar batatas, a salarlas y a darse baños en aguas termales. También se han descrito hasta tres tradiciones culturales distintas en chimpancés, en África. La subespecie Pan troglodytes verus, de África Occidental (Costa de Marfil, Guinea Ecuatorial y Sierra Leone), tiene una cultura lítica, los chimpancés emplean piedras como yunques y martillos para cascar la dura nuez de la palma aceitera. La subespecie Pan troglodytes troglodytes (Camerún y Guinea Ecuatorial) prepara unos bastones a modo de escobilla para barrer a las termitas del termitero. La subespecie Pan troglodytes schweinfurthii (África Oriental, en las zonas de Gombe y Mahale) emplea trozos de liana preparados para pescar termitas en el termitero, también preparan un mascado de hojas para absorber humedad y agua de los árboles durante la estación seca.

Character: Oscar.  Description: Oscar carries a rock which he will use to crack open nuts.

Uso de piedras como “martillo” para cascar nueces (vía Arwa Lodhi).

Terminamos esta larga publicación en tres partes, una vez más, viendo que los humanos tampoco tenemos la patente de la cultura ni del aprendizaje social. Es fascinante ver como otros animales tienen cultura, tradiciones y soluciones creativas frente a retos de su existencia. Esto debería poner al humano en su sitio. Ya tenemos un argumento más para enorgullecernos de nuestra condición animal y bajarnos del pedestal antropocéntrico. Esperamos que nuestras culturas humanas avancen en el respeto y la sensibilidad y, del mismo modo que protegemos nuestras culturas, podamos proteger al resto de culturas animales como a los mismos animales no humanos.

¡Larga vida a la cultura animal!

Bibliografía:

FERRETER MORA, José, Diccionario de filosofía. 4 vols., Ariel, Barcelona, 2001.
LECOURT, Dominique (dir.), Diccionario Akal de Historia y filosofia de las ciencias, Akal, Madrid, 2010.
MOSTERÍN, Jesús, La cultura humana, Espasa Calpe, Madrid, 2009.
Filosofía de la cultura, Alianza Editorial, Madrid, 1994.
MOSTERÍN, Jesús, TORRETTI, Roberto, Diccionario de lógica y filosofía de la ciencia, Alianza Editorial, Madrid, 2002.

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