Conoce a la primatóloga Elisabetta Palagi

Por Marzia Baldachini, alumna del Máster de Primatología UdG-Fundación Mona, convocatoria 2016-2018
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Crédito: Ivan Norscia

Primatóloga italiana, nacida en Livorno pero que «se siente pisana», Elisabetta Palagi es una experta en temas de conducta lúdica. Y mucho más. Presidenta de la Asociación Primatológica Italiana, profesora del máster en Conservación y Evolución de la Universidad de Pisa, madre, primatóloga, etóloga…Hoy nos cuenta un poco sobre su vida, su trayectoria y sus proyectos actuales, y nos dice «…para mí esto no es un trabajo, sino que es una pasión que va más allá del horario de servicio […]. Lo pienso como algo que me llena la vida.»

 

1- Buenos días y gracias por participar en la entrevista. Para empezar, me gustaría saber cuándo empezó tu interés por los animales.

Cuando era pequeña, el etólogo italiano que falleció hace poco, Danilo Mainardi, tenía su espacio en un programa televisivo en la RAI. Yo lo seguía. Me fascinaba, y empezó a interesarme el comportamiento animal, en general.

También me apasionaban las letras, pero aun así, decidí inscribirme en Biología. Inicialmente pensaba en un Trabajo de Fin de Grado (TFG) en genética porque era la nueva ciencia que proporcionaba muchas oportunidades laborales, pero en realidad sentía la necesidad de hacer etología. Entonces, me licencié con un TFG sobre el comportamiento afiliativo entre las hembras de chimpancé. Luego continué con el doctorado haciendo una tesis comparativa entre el juego de chimpancés y bonobos. Este trabajo me abrió una nueva visión de las cosas. Comprendí que la conducta lúdica no es algo «inútil» ni menos importante que otros comportamientos.

Conforme iban pasando los con los años y las diversas investigaciones, me di cuenta de que efectivamente el comportamiento de juego puede servir como indicador del nivel de tolerancia de una especie. Así, he comprobado algunas hipótesis sobre especies que se parecen mucho desde el punto de vista organizativo y social, y son muy cercanas filogenéticamente, pero son muy distintas en su grado de tolerancia, y de hecho su conducta lúdica es muy diferente.

Más tarde, mi interés pasó también a la comparación, es decir a intentar entender la evolución de la conducta humana, basándonos en otros animales. Algunas hipótesis que hemos comprobado con los primates las probamos también en lobos, perros y leones marinos, y actualmente estamos trabajando sobre suricatos y cognición en el caballo.

Yo trabajo en cautividad, y por tanto en condiciones controladas y estudios experimentales, pero también en libertad: hicimos ya tres misiones en Madagascar con mi colega Ivan Norscia, con quien hemos escrito un libro que salió a los principios de junio 2016 para la editorial Cambrige University Press. Acabo de volver de una misión en Etiopía, porque queremos establecer una investigación en libertad con los Theropithecus gelada. Fue una misión exploratoria para crear las bases de las relaciones burocráticas y administrativas, y hacer algunas conferencias.

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Crédito: Elisabetta Palagi

2- A partir del doctorado, te interesaste mucho de conducta lúdica, entre otros comportamientos, pero quería saber si hay alguna razón en particular para que te centraste en este tema.

Me ha fascinado desde siempre, porque había leído que muchos autores lo consideraban un comportamiento inútil. Yo estoy convencida que la evolución, sobretodo del comportamiento, no se puede permitir favorecer comportamientos inútiles, sobretodo como el juego, lo cual es muy arriesgado si pensamos que a menudo nos encontramos con animales que juegan a grandes alturas y se hacen evidentes respecto a los predadores.

La conducta lúdica es un comportamiento que necesita un consumo de tiempo, tiempo que se substrae a otras actividades de mantenimiento. Además es un gasto de energía, entonces para mí no podía ser algo de lo cual la selección natural se hubiera olvidado.

Cuando son sujetos inmaduros los que juegan, pensamos en las ventajas a largo plazo, dado que el juego es una actividad formativa desde el punto de vista cognitivo y social, que construye las bases para ser un adulto bien inregrado en el grupo. Lo que me dejaba perpleja era lo que veía, por ejemplo, en el bonobo, donde muchos adultos jugaban entre ellos. En ese momento pensé en una motivación social, osea, de esta forma nos desafiamos y tenemos que tener respecto el uno con el otro, dado que si alguien engaña, luego no jugaré mas con él. Una mordedura no puede ser de verdad, pero se tiene que instaurar una inhibición del arousal o estimulación motora, limitando la fuerza, de modo que el juego pueda durar lo máximo posible, dejando, de vez en cuando, que el adversario tome ventaja.

El juego permite la formación de relaciones sociales, extremadamente importantes sobre todo en especies muy tolerantes, que no tienen una jerarquía rígida, donde todos saben lo que el individuo alfa se espera de ellos. Mediante el juego, cada uno puede comprobar sus propias relaciones sociales continuamente y así se va más allá del periodo de inmadurez, llegando hasta la edad adulta.

Entonces, el juego no es inútil, sino que es extremadamente útil cuando conviene utilizarlo, osea cuando hay que construir y mantener las relaciones sociales.

3- ¿Cuál es el aspecto más duro de tu trabajo? ¿Tuviste que hacer muchos sacrificios personales?

Mi posición no me permite acceder a algunas financiaciones, no puedo firmar las tesis, no puedo tener doctorandos…, tengo siempre que apoyarme a alguien que me soporte formalmente. Esto limita mi libertad de acción.

Casi siempre he trabajado sola, y esto me dejó un poco fuera del sistema académico clásico. Por otro lado tuve una gran libertad sin tener que rendir cuentas a nadie. Si se me ocurre una nueva línea de investigación, que muchas veces me autofinancio, nadie me puede decir sí o no, y esto es óptimo dado que me da libertad y puedo dar rienda suelta a mi mente.

Obviamente no me puedo permitir los tipos de investigación más costosos, como análisis genéticos y hormonales, entonces sí que el aspecto formal tiene su importancia. A veces me pregunto porque tengo que pagar la investigación con mi salario, pero luego me surge una idea que me estimula y al final no lo piensas dos veces.

Claramente la investigación quita un poco de espacio a la familia, aunque yo sea muy afortunada dado que mi marido hace mi mismo trabajo y entiende perfectamente mis dificultades, apoyándome incondicionalmente. Esto es un punto de fuerza, un soporte sin precio.

Al final esto para mí no es un trabajo, sino que es una pasión que va más allá del horario de servicio, sábados y domingos, porque si crees en algo lo haces por la gran satisfacción que te da, y en ese momento ya no es un trabajo, sino que es un estilo de vida. Para mí la investigación tiene que ser así, tienes que dar todo ti mismo, no es un trabajo en el cual puedes fichar al salir. Lo pienso como algo que me llena la vida

4- ¿Qué aconsejarías a un futuro primatólogo o etólogo?

En Italia no hay muchas oportunidades, entonces se deberían evaluar las posibilidades en el extranjero, considerando que una vez que sales es difícil volver a entrar. Es importante seleccionar un grupo de investigación que trabaje bien, que haga publicaciones de alto nivel científico, y no contentarse. Se tiene que estar dispuesto a moverse para buscar grupos que realmente valgan, donde se pueda aprender. Tienes que tener conciencia de que es un trabajo totalmente absorbente, sino no se puede hacer bien. Hay que estar dispuesto a vivir situaciones incómodas desde el punto de vista físico y práctico. Gestionar un proyecto de investigación en África, por ejemplo, no es nada fácil. Requiere gente muy motivada.

5- ¿Qué piensas de la situación italiana en el ámbito de la primatología?

En Italia estamos muy a principios. Yo el espacio para la primatología lo veo dentro de la zoología, pero esto es un problema italiano, que no existe al extranjero, donde la primatología es una ciencia como todas las demás. Yo tengo estudiantes que llegan de toda Italia e incluso del extranjero, con formaciones y perfiles muy diversos.

6- ¿Y esto lo consideras un obstáculo?

Depende mucho de la motivación de cada uno, de la voluntad de trabajar duro y no perder tiempo. Seguramente a alguien le costará más, mientras que para otros será más espontáneo y natural, pero la disponibilidad a trabajar en grupo es vital. El trabajo en equipo es fundamental en esta profesión. Un buen investigador tiene que saber cómo se tratar con las personas si quiere obtener el máximo de ellos. Y como suelo decir, “la unión de dos cerebros, no es la simple suma de dos cerebros”.

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7- ¿Tienes alguna idea que te gustaría en particular desarrollar en futuro?

Fuimos en Etiopía porque la idea es empezar a trabajar con grupos de Theropithecus gelada en libertad, los cuales están muy estudiados en el Parque Nacional del Simien. Donde queremos trabajar nosotros no es un parque nacional, sino que es simplemente un altiplano donde estos animales tienen un contacto bastante estricto con la población local. Por esta razón, tuvimos que explicarle la importancia de la presencia de estos animales y porque no tienen que invadirlos. Al día siguiente ya notamos que los pastores tenían las vacas más lejos de los primates.

Es importante tener una colaboración/cooperación con las poblaciones locales para que ellos entiendan que nosotros no estamos ahí para robarle algo sino para darle algo, y que para ellos va a ser un recurso. Con su ayuda, mucho trabajo está asegurado. Sin esta relación con las personas, no podría funcionar.

En Madagascar trabajamos en una reserva privada, así que los animales estaban tutelados y no entraban en competencia con nadie. En Etiopía es todo nuevo para nosotros, tenemos que construir la investigación trabajando con las personas antes que con los animales.

8- ¿Además de las experiencias de estudio en Madagascar y Etiopía, has ido a otros países?

No, porque dado que trabajé mucho sobre la mímica facial, lo hice sobretodo en zoológicos dado que necesitaba la cercanía con los animales. Cosas de este tipo es difícil hacerlas en libertad, a menos que no haya una habituación muy buena. A modo de ejemplo, en Etiopía, el primer día estábamos a 50 metros de los animales, y el cuarto ya a 10-15 metros. Poco a poco, los animales entienden que nuestra instrumentación es inocua y en general están bastante acostumbrados a los humanos dado que los pastores pasan regularmente por ahí.

9- ¿Cuál ha sido la mayor dificultad que encontraste en el estudio de campo?

El hecho práctico más complejo son las condiciones higiénico-sanitarias. Los problemas intestinales a veces te inhabilitan mucho, no tienes fuerza, no puedes seguir el ritmo del grupo, es un factor que se debeque tener en cuenta. Con el pasar del tiempo te habitúas, pero al principio es difícil porque tenemos distintos estándares.

Otro problema inicial es el reconocimiento de los individuos, que requiere bastante tiempo. Es importante que haya siempre más observadores a la vez, y un control de fiabilidad muy estricto. Luego, entender el comportamiento no es un problema si hay experiencia previa. Otro aspecto complejo es la organización de las personas.

10- ¿Me puedes contar alguna anécdota divertida sobre tu trabajo de campo?

¡En Etiopía nos pasó un poco de todo! El coche perdía piezas: matrícula, el bloque del maletero y entonces las maletas, un trozo de guardabarros, y encima el conductor se olvidaba de ponerle gasolina. ¡Una odisea! El coche fue terrible, pero sin él no se podía hacer nada, dado que no hay carreteras y había empezado la temporada de lluvias. Una vez llegábamos a los animales eso nos llenaba, era la motivación para estar ahí.

11- ¿Durante tu carrera, ha habido un descubrimiento que te dejó particularmente impresionada?

Sí, fue el contagio del bostezo en el Theropithecus gelada. Fue una sorpresa, porque yo tenía sospechas pero no me esperaba que saliera un dato así limpio, preciso, plenamente confirmado. Fue una de mis mejores publicaciones dado que salió en PNAS. Me llenó de satisfacción.

12- ¿Tienes una especie “preferida”?

Hay algunas que prefiero porque me divierto más observándolas, pero al final todo tiene su importancia, porque no podrías entender Macaca tonkeana si no lo comparas con Macaca fuscata, o no podrías entender el bonobo si no lo comparas con el chimpancé. El Theropithecus gelada es otra especie enigmática, que me interesa muchísimo, y la idea de poderlos estudiar en libertad me llena de curiosidad.

Los lémures también, por ejemplo, el Propithecus verreauxi, nos enseñó cosas increíbles, con las cuales nos cruzamos por casualidad. La marca con orina por parte del Lemur catta no se había reportado nunca, y muchos autores decían que no lo hacían. Hemos conseguido demostrar que hay un reconocimiento individual con base olfativa en los lémures, algo que nadie había demostrado. También estudiar la mimica facial en el perro ha sido algo muy interesante y con eso hemos ganado el premio como mejor publicación del 2017 en el Journal of Comparative Psychology, y fue una satisfacción enorme.

El comportamiento no fosiliza, entonces para entender su evolución hay que estudiarlo a través de distintas especies, seleccionadas de forma oportuna. Claro que es más divertido observar un grupo de bonobo que un grupo de folívoros, los cuales pasan la mayor parte del tiempo comiendo, pero al final cada especie tiene su porqué, su gracia, su potencial informativo. Es la visión global lo que finalmente te satisface.

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13- Tu eres la presidenta de la API desde el agosto 2015. Me gustaría saber cómo llegaste a serlo, de qué se ocupa la asociación y tu papel como presidente.

He estado en el equipo directivo durante años, he cubierto más o menos todos los papeles, desde el de simple miembro, hasta secretaria y luego vicepresidenta. La selección del presidente se basa en su producción científica y su participación en la actividad de la asociación.

En septiembre de 2017 organizamos el congreso italiano de primatología en Trento. Obtuvimos financiaciones mediante el crowdfunding, y creamos un nuevo logotipo que estamos utilizando para marcar objetos varios y venderlos, para aumentar nuestro presupuesto.

Siempre hemos apoyado la financiación de proyectos de jóvenes investigadores o premios para trabajos científicos. Todo el presupuesto lo invertimos en estos premios o en la organización de eventos, que al final siempre sirven para recaudar fondos.

Ningún miembro de la API tomó nunca reembolsos de gastos, aunque tendríamos el derecho de hacerlo. Preferimos dedicar todo lo que entra con las cuotas de los socios, para los premios. Creo que la transparencia de los miembros de la junta directiva es esencial para una pequeña asociación como esta. Me importa mucho que la primatología sea transparente.

14- ¿Cómo explicaría la importancia de estudiar primatología a una persona que desconoce el tema?

Para mí, para hacer entender la importancia de la primatología, se tiene que partir del ser humano. Los humanos son primates antes de ser humanos. Hay muchos “primos” que la evolución nos regaló y esto nos permite, a través de su comportamiento, su manera de actuar, planificar etcétera, entender cómo de lejos está en el tiempo nuestro comportamiento. Estudiar los primates no humanos nos permite comprender nuestra biología, sobre la cual luego se establecen las variantes culturales humanas, aunque en algunas especies la cultura sea igualmente importante. Intento transmitir que el humano es un simio con un gran cerebro, nada más. No mejor, solo más complejo. Las bases biológicas no son distintas.

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