Ingenieros del bienestar sin presupuesto

Por Laura Camón, alumna del Máster de Primatología UdG-Fundación Mona, convocatoria 2017-2019

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¿Qué es la felicidad? Es un término abstracto realmente difícil de definir, pero todos tenemos claro que queremos ser felices. Además, no solo nos preocupa nuestra felicidad, sino también la del resto de seres queridos y, cada vez más en la sociedad, la de otras especies. Gracias a los avances de la ciencia, sabemos que el resto de animales tienen sentimientos y que, al igual que nosotros, son capaces de sufrir, divertirse, estresarse, querer, tener miedo etc… Por lo tanto tendría sentido que también pudieran ser felices. Sin embargo, debido a la ambigüedad del término, en ciencia se habla de bienestar animal.

Se considera que un animal tiene bienestar cuando cumple las siguientes características: no experimenta sed, hambre o malnutrición, no sufre dolor físico o enfermedades, no experimenta miedo o estrés, no padece malestar y puede expresar la conducta natural de su especie. Desafortunadamente, muchos animales salvajes hoy en día se encuentran en cautividad en nefastas condiciones, sobre todo debido a un estado de estrés prolongado y a la incapacidad de realizar muchos de los comportamientos típicos de su especie. Este estado les lleva a adquirir conductas anormales como por ejemplo las estereotipias.

En zoológicos es frecuente ver gorilas comiéndose su propio vómito o felinos desplazándose repetitivamente de un lado a otro de la jaula. Estas estereotipias son fáciles de entender cuando indagas un poco en su comportamiento natural. Los gorilas en libertad dedican muchas horas a la alimentación, mientras que en los zoos sólo lo hacen cuando los cuidadores les proporcionan el alimento, por lo que regurgitan la comida y la vuelven a ingerir para saciar esta necesidad. Y es que no solo importa ingerir nutrientes, sino también hacerlo de la forma en la que lo harían en libertad. Lo mismo le pasa al felino que es encerrado en pocos metros cuando en libertad gozaría de un territorio mucho más extenso para recorrer.

Ya que estos animales están en cautividad por causas humanas, es nuestra responsabilidad garantizar que se encuentren en las mejores condiciones de bienestar posibles. Por supuesto, esto no es tarea fácil, pero tampoco imposible. Una forma en la que se pueden reducir las estereotipias es enriqueciendo su ambiente para facilitarles el desarrollo de sus necesidades conductuales. Y ahora viene la buena noticia: el dinero ya no es excusa. Así ha quedado demostrado por Costa, Sousa y Llorente mediante un estudio científico publicado en 2018 que se llevó a cabo en el Zoo Maia en Portugal. Sin ningún presupuesto, utilizaron material disponible en el zoo como cañas de bambú o cajas de alambre para meter allí el alimento. El objetivo era dificultar el acceso de tres especies de animales (gibón de manos blancas, cercopiteco mona y lémur pardo) a la comida, de forma que tuvieran que invertir más tiempo en alimentase, como harían en libertad.

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Lémur pardo (Eulemur fulvus) con un enriquecimiento hecho con bambú. Crédito: Raquel Costa.

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Cercopitecos mona (Cercopithecus mona) manipulando un enriquecimiento elaborado con alambre. Crédito: Raquel Costa.

El resultado general fue que se produjeron mejoras significativas en el comportamiento de los sujetos del estudio. Por ejemplo, los lémures mostraron un descenso en el comportamiento anormal a lo largo del experimento y también tuvieron más comportamientos sociales. Los cercopitecos mona también redujeron el número de estereotipias durante el enriquecimiento, aunque éstas aumentaban cuando se retiraba la caja de alambres, lo que podría significar que estos monos necesitan enriquecimiento de forma más constante, probablemente debido a que en libertad se desplazan mucho.

Es interesante aclarar que una vez aparecen, las estereotipias son muy difíciles de erradicar por completo, por lo que no siempre se pueden usar como un indicador de bienestar. Puede ser que el animal tenga un buen nivel de bienestar, pero muestra estereotipias que nos indican un pasado estresante y se han consolidado en su comportamiento como un hábito. También la personalidad de los animales y su historia juega un papel muy importante. Dos individuos de la misma especie pueden reaccionar ante un enriquecimiento de formas muy diferentes.

Ahora que sabemos que es posible mejorar el bienestar de los animales en cautividad, se necesita que los zoos adopten planes serios para instruir al personal y que cuenten con la asistencia de profesionales. La ingeniería se define como “el arte o ciencia de hacer aplicaciones prácticas del conocimiento de las ciencias puras” (Florman, 1994). Si queremos ser ingenieros del bienestar animal, hemos visto que no necesitamos mucho dinero, el ingrediente principal es el conocimiento. Pero aún queda mucho por investigar acerca del comportamiento de los animales en libertad y de cómo podemos mejorar su bienestar en cautividad. No nos podemos olvidar de que, sin investigación, no hay ingeniero que valga.

 

Referencias:

Florman SC. 1994. The existential pleasures of engineering. New York: St. Martin’s Press.

Costa, R., Sousa, C., and Llorente, M. (2018) Assessment of environmental enrichment for different primate species under low budget: A case study, J Appl Anim Welf Sci 1–15.

Martin, A. (2017) The primatologist as a behavioral engineer, Am J Primatol 79, n/a–n/a.

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