Conoce a una primatóloga: Rosa M. Garriga

Por Carmen Fernández Gómez, alumna del Máster de Primatología UdG-Fundación Mona, convocatoria 2016-2018

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Licenciada en Veterinaria por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en medicina de fauna salvaje por la Universidad de Londres. Ha trabajado como veterinaria en un centro de rehabilitación y reintroducción de orangutanes en Borneo, Indonesia (Orangutan Foundation International) y como veterinaria y co-directora del santuario de chimpancés de Sierra Leone (Tacugama Chimpanzee Sanctuary). Actualmente trabaja como Conservation Researcher en este mismo centro.  También dirige l’Associació Amics de Tacugama.

 

Quedamos en un sitio lleno de sabiduría, la cafetería de la Librería Laie. Rosa llega enérgica. Es una persona llena de vitalidad que quiere contribuir a un mundo mejor a través de su labor en Tacugama. Pide un capuccino… Le apasiona tanto su trabajo que me cuenta. La escucho y al final veo que me ha contestado a todas mis preguntas sin habérselas tenido que formular.

1- “Son tan humanos que a veces no sé quien mira a quien”. Realmente cuando te sientas delante de ellos y los miras, te preguntas “¿Qué pensarán?”.

Los chimpancés son como “personitas”. Nos los miramos como animales pero en Tacugama no nos referimos a ellos como animales. Los tratamos como chimpancés o de tú a tú.

2- ¿Sientes que tienen un sistema cognitivo muy parecido al nuestro o sientes que, de alguna manera, los estamos antropomorfizando?

No lo  creo porque ves cómo actúan, los miras y ellos te miran y te comunicas con ellos. Ellos tienen unas vocalizaciones que tienen significado, como nuestro lenguaje. Ellos se comunican, entienden lo que quieren decir: peligro, no me molestes, esto está bueno…Si tú consigues vocalizar como ellos, puedes llegar a comunicarte. Por ejemplo, si quieres darles una nueva medicina y vocalizas diciéndoles “esto es bueno”, te entienden. Pero yo no soy muy buena en lenguas y no siempre acierto con la vocalización. Entonces ellos me miran como intentando entenderme, de la misma forma que nosotros los miramos intentando entenderlos. Entiendo que existe una barrera idiomática pero los humanos somos muy “sobrados”, creemos que estamos arriba del todo en cuanto a inteligencia y, la verdad, no es así, ellos tienen tanta inteligencia como nosotros. Lo que sucede es que ellos la utilizan de una manera diferente a la nuestra. Nosotros no necesitamos subirnos a un árbol. De hecho, en Estados Unidos se han hecho estudios en los que se ha enseñado a los chimpancés a utilizar la lengua de signos y que cuando los chimpancés han aprendido esos signos no sólo los han utilizado sino que han construido nuevos significados y expresaba sentimientos y deseos. El problema no es quien es más inteligente, el problema es que no los entendemos. Les tenemos que enseñar nuestro lenguaje para que ellos se puedan comunicar con nosotros.

“El problema no es quien es más inteligente, el problema es que no los entendemos”

 

3- Hagamos un recorrido por tu carrera. ¿Por qué veterinaria?

Porque siempre me han gustado los animales. Pero, aparte, me enamoré de la fauna salvaje leyendo los libros de Gerald Durrell, un naturalista que escribió una trilogía sobre la estancia de su familia en la isla de Corfú y otros libros de sus viajes. Siempre quise hacer lo que hacía él, viajar, ayudar a animales en peligro de extinción. De hecho, él creó el Zoo de Jersey con animales en peligro de extinción para hacer reproducción en cautividad y reintroducirlos. Me planteé estudiar veterinaria o biología pero pensé que veterinaria tenía una mayor probabilidad de aplicación práctica en la vida laboral y decidí acabar veterinaria para después estudiar biología

4- Hiciste un Máster un Fauna Salvaje. ¿En qué animales pensabas al hacerlo?

A mí me atraían los animales salvajes. Las clínicas no me gustaban. Empecé haciendo exóticos. En aquella época empezaba a haber exóticos en las casas. De hecho, mi idea era trabajar en el Zoo y empecé a hacer prácticas en el Zoo pero ya había un veterinario ejerciendo por lo que no tenía oportunidades laborales allí. Pero en la práctica clínica de exóticos tampoco me sentí a gusto. Muchas personas tenían animales exóticos por capricho, porque eran bonitos y venían con problemas veterinarios graves porque no sabían cómo cuidarlos. Yo no lo entendía. Entonces llegué a visitar el Zoo de Jersey y, al llegar allí, me emocioné tanto que hasta llegué a pedir trabajo a pesar de no hablar inglés. Por suerte, me atendió uno de los veterinarios del Zoo, me enseñó el recinto y me recomendó el Máster de Fauna Salvaje que se impartía en Londres. Pero tenía dos problemas: no tenía el dinero para financiarlo y no hablaba inglés. Estuve un año y medio estudiando de manera autodidacta inglés y ahorrando. Entonces me aceptaron en el Máster y fue una experiencia única e irrepetible. Y antes de acabar el Máster ya me di cuenta que lo mío no era trabajar en un Zoo, que quería trabajar con cualquier especie, no tenía realmente una preferencia, salvo que quería trabajar en un país de origen y con una especie en peligro de extinción, porque de esta manera sentía que mi trabajo tenía una finalidad: ayudar a la especie. De hecho, en principio no tenía una preferencia especial por los primates ni por los mamíferos marinos, especies por las que los veterinarios que se dedicaban a Fauna Salvaje tenían preferencia. Entonces pensé en dedicarme a reptiles. Decidí dejarlo todo y empezar a buscar trabajo. A través del Máster recibí un correo en el que informaban que buscaban un veterinario para ir a trabajar con orangutanes a una clínica de Borneo. “Orangutan Foundation International”. Envié el correo y me contestaron esa misma tarde. Yo nunca había trabajado con orangutanes. Pero necesitaban un veterinario urgente y no me lo pensé. Total, si las cosas iban mal, siempre podía volver. Me fui 6 meses como voluntaria. Pasados los 6 meses decidí quedarme 6 meses más porque quería crear un impacto en la especie, de manera que al final me quedé cuatro años y medio. Volví. Seguí buscando un trabajo y me comentaron que había un Santuario en Sierra Leona. Así que me fui otra vez por 6 meses y se han convertido en 12 años.

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Rosa Garriga en el santuario de chimpancés Tacugama, en Sierra Leone.

5- ¿A qué has tenido que renunciar para dedicarte a la Primatología?

A una vida “normal”. Si alguien quiere tener una vida social, estos países no son el lugar para ir. Te encuentras en una vida aislada, no tienes comodidades, trabajas de 12 a 14 horas al día porque es tu pasión, te levantas a las 5h de la madrugada y a las 20h no has acabado. No tienes festivos ni vacaciones. No muchas personas pueden aguantar este ritmo de vida. Si lo que quieres es una pareja, hijos, un sueldo a final de mes, comodidades, vacaciones…este no es el trabajo adecuado. Pero a mí me llenaba totalmente. Y, de hecho, muchas veces me planteaba si estaba haciendo lo correcto pero con los años me he dado cuenta que sí, que tengo la libertad de hacer y de ir donde quiera y eso no tiene precio. Lo que me importa es que al final sabré que de alguna manera con mi vida he ayudado.

6- Hablemos de reintroducción…

Una de las cosas que se ha de saber antes de reintroducir es dónde, ya que los chimpancés son violentos y territoriales. Lo ideal es que no haya otros chimpancés, que sea un hábitat adecuado y remoto en el que no haya humanos.

Tanto en el Congo como en Guinea se ha intentado reintroducir a los chimpancés en su hábitat. Pero en Sierra Leona, antes de reintroducir era necesario hacer un censo nacional del país. Y necesitábamos financiación ya que es una tarea de un año y medio y con un coste alrededor de medio millón de dólares. Al final intentamos buscar financiación para poder hacerlo. Finalmente se tarifó en unos trescientos mil dólares y aunque al principio no disponíamos de toda la financiación necesaria, decidimos empezar a hacer el censo. Y lo acabamos. Nos fue muy útil porque pudimos tener una estimación de cuántos chimpancés había en el país y de su distribución. Lo hicimos de manera diferente a cómo se hacía hasta ese momento. Lo normal que se hacía era mirar el censo en algunas zonas y, a partir de los resultados, extrapolarlos a todo el territorio. Lo que hicimos consistió en hacer entrevistas con todas las comunidades del país y nos encontramos con que todas las comunidades nos dijeron que había chimpancés en su zona, así que dividimos el país en cuadrículas e hicimos el estudio en todo el país y nos encontramos con que la mitad de los chimpancés de Sierra Leona vivía en zonas no protegidas, en zonas de cultivo, en las que no había bosque o era escaso, de manera que se creaban conflictos con los agricultores ya que los chimpancés se les comían los cultivos. En ese momento salieron también unas becas del zoológico de Barcelona y presentamos un proyecto para el que conseguimos la beca. Entonces comenzamos a hacer un censo con cámaras trampa. En ese momento decidí que ya no quería ejercer más de veterinaria ya que mi proyecto era proteger a los chimpancés que habitan en las zonas salvajes de tal manera que no llegaran más chimpancés al Santuario. La verdad es que en aquel momento no tenía los conocimientos para ello. Pero a mí me gustan los retos y empecé a formarme en GIS y leí mucho, aprendí mucho y empezamos a hacer censos. Entonces en el Santuario decidimos que debíamos hacer algo en relación con los chimpancés que vivían en las zonas salvajes: cómo sobreviven y qué conflictos tienen con los agricultores. Conseguimos más becas. Hicimos un estudio centrado en aquellas zonas que tenían una mayor densidad de chimpancés. Pusimos cámaras trampa y vimos que en zonas en las que apenas había bosque había grupos de chimpancés de unos 15 individuos que utilizaban las palmeras de la zona para comer y para dormir. Poco a poco comenzamos a hacer más proyectos. De hecho, en estos últimos 5 años me he centrado en redactar proyectos y conseguir la financiación para llevarlos a cabo.

Ahora estamos haciendo muchos proyectos con las comunidades que viven cerca de los chimpancés. Son proyectos de mejora en las técnicas de agricultura, escuelas, semillas de mejor calidad, que en último término están ligados a la supervivencia de los chimpancés. De esta manera perciben a los chimpancés como algo beneficioso.

Los chimpancés de Tacugama no se podrán reintroducir ya que en las zonas en las que se pueden reintroducir ya hay chimpancés, de manera que, de reintroducirlos, muy probablemente los chimpancés de la zona los matarían.

“Lo que me importa es que al final sabré que de alguna manera con mi vida he ayudado”

 

7- ¿Has creado vínculo con los orangutanes o los chimpancés que has tratado?

He creado vínculo sobretodo con los que han estado enfermos más a menudo. Son tantos… Pero con los orangutanes, que venían siendo bebés al Santuario,  me planteaba si se podrían reintroducir ya que crecían con las cuidadoras y estaban muy humanizados. Pero vi que los orangutanes sí se podían reintroducir. De hecho, cuando se les liberaba en una zona protegida, se les dejaba comida cada día en una plataforma. Los orangutanes venían y cogían la comida pero al cabo de unos días dejaban de venir. Recuerdo haber ido a la plataforma y ver cómo venían orangutanes que habían pasado por el centro. Pero no se acercaban. Cogían la comida y se iban. Es decir, ellos rompen el vínculo con los humanos con los que se han criado y retoman una vida salvaje. Incluso a veces los ves que vuelven al cabo de unos meses a la plataforma con una cría. La reintroducción con orangutanes es posible. Sin embargo, yo creo que los chimpancés no olvidan nunca a los humanos, a no ser que los liberes muy jóvenes.

8- Primero te dedicaste a los orangutanes durante aproximadamente 4,5 años. De ahí pasaste a los chimpancés. ¿Has desarrollado una mayor empatía por unos u otros?

Como veterinaria prefiero los orangutanes. Son más fáciles de tratar. Sin embargo, los orangutanes son muy listos pero no son expresivos y no vocalizan. Los chimpancés son un mal sueño para una veterinaria pero en cuanto a comportamiento, son muy dinámicos… Pero empatizo con todos. Te puedes comunicar más con los chimpancés ya que actúan más como los humanos. Tienen comportamientos parecidos a los nuestros.

9- ¿Qué especie de grandes primates es más empática, altruista? ¿El chimpancé o el orangután?

Los chimpancés.

10- Una anécdota, experiencia, especial que no hayas olvidado.

Hay muchas anécdotas. Quizás la primera vez que vi liberar orangutanes. Al cabo de un tiempo los volví a ver y pude observar que se mantenían a distancia de los humanos con los que habían estado. Entonces pensé: “El trabajo ha valido la pena. El objetivo de devolverles su libertad en su hábitat  se ha conseguido.” Ver que los orangutanes no sólo se habían reintroducido sino que se habían habituado a vivir de acuerdo a su especie, tras haberlos tenido durante años en el Santuario, daba sentido a mi trabajo. Con los chimpancés de Tacugama esto no es posible y es un poco frustrante. El objetivo con ellos es evitar que nos lleguen más. Intentar saber qué problemas hay ahí fuera y hacer proyectos fuera con este objetivo, también proyectos educativos. De hecho, recientemente nos llamaron que había una chimpancé pequeña muy  deshidratada en el lavabo de una casa en Freetown, “Jackie”. El informante fue uno de los niños que había estado hacía unas semanas en el Santuario y quedó sensibilizado por los chimpancés. Estas pequeñas cosas que hacemos tienen impacto y animan a continuar luchando por la supervivencia y el bienestar de los chimpancés.

“La reintroducción con orangutanes es posible. Sin embargo, yo creo que los chimpancés no olvidan nunca a los humanos, a no ser que los liberes muy jóvenes”

 

9788448924881

Portada del libro “Un estiu a Tacugama” (“Un verano en Tacugama”), de la autora Pilar Garriga.

11- ¿Algún vínculo especial con alguno de los chimpancés que están o han pasado por Tacugama?

Recuerdo especialmente a una chimpancé: Mama Lucy. Era una chimpancé a la que quería y respetaba muchísimo. Ella era también muy respetuosa conmigo (no todos los son. Cada uno tiene su carácter). Era una chimpancé con un carácter muy fuerte, muy dominante y muy protectora de las crías. De hecho, yo pasaba temporadas fuera de Tacugama y cuando volvía la mayoría de chimpancés pasaba de mí pero otros se mostraban contentos y Mama Lucy era una de ellos. Me abrazaba a través de la reja. Una de las veces que recuerdo con más cariño es cuando Mama Lucy tuvo una cría (les ponemos implantes contraceptivos para que no se reproduzcan pero a veces fallan). Era una mamá excelente. Una vez quise tocar al bebé y no me dejó. Al cabo de un tiempo cuando me despedía de ella porque volvía a Barcelona, me puse a llorar. Ella me miró y me cogió la mano y me la puso sobre la cabeza del bebé. Fue muy emocionante.

12- En alguna entrevista has definido a los chimpancés como “personitas”. ¿Entiendes la experimentación con chimpancés?

No, no la entiendo con ningún animal. Pero ya que se hace y se utiliza para beneficio humano, al menos se les debería dar un nivel de vida decente, que vean el sol.

13- ¿Alguna cosa que encuentres a faltar de la sociedad occidental? ¿Volverías?

Ya vivo a temporadas aquí, en el Pirineo. Y, la verdad, hace tiempo que no pienso más allá de dos o tres meses vista. La idea es acabar el doctorado este año. Dejo fluir.

14- ¿Algún consejo para los veterinarios que quieren dedicarse a esto?

Depende de sus objetivos. Si quieren ganar dinero, que se dediquen a la clínica. Encontrar trabajo como veterinario de fauna salvaje in situ sin una experiencia previa es muy difícil. Hay que irse previamente como veterinario voluntario por un periodo de 6 meses a 1 año. De esta manera adquirirá los conocimientos necesarios y verá si es capaz de adaptarse a vivir en un país sin las comodidades de occidente. Si el veterinario voluntario es capaz de hacer un buen trabajo, después se le reconocerá y se buscarán los medios para que continúe y tengo algo de sueldo. De otra manera es muy difícil. Lo ideal es ir y demostrar la valía. Entonces se hace lo que se puede para que esta persona pueda quedarse. Y, por otro lado, en la mayoría de sitios el trabajo no se limita a ser veterinaria, es también conservación, dirigir, diseñar una página web… Hay que ser multifuncional.

“Hay que irse previamente como veterinario voluntario por un periodo de 6 meses a 1 año. De esta manera adquirirá los conocimientos necesarios y verá si es capaz de adaptarse a vivir en un país sin las comodidades de occidente”.

 

15- ¿Un proyecto en marcha o en perspectiva?

Ahora estoy haciendo la tesis doctoral que se centra en la relación de los chimpancés con las comunidades humanas.

Muchísimas gracias, Rosa, por haberme dedicado tu tiempo y por creer y luchar por la conservación de esos seres tan especiales…los primates no humanos.

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