¿Hay monos zurdos y monos diestros?

Por Martina Cubí, alumna del Máster de Primatología UdG-Fundación Mona, convocatoria 2017-2019

 

image001Aproximadamente el 90% de la población es diestra. Este hecho ha generado muchas dudas, problemas e inquietudes a lo largo de la historia. ¿Por qué existe esta diferencia? ¿Somos los humanos los únicos animales con esta característica? Pues bien, desde hace unos años los científicos están intentando dar respuesta a estas preguntas.

 

Años atrás estaba mal visto que hubiera personas zurdas. Ya desde pequeños se obligaba a los niños y las niñas a escribir con la mano derecha. Esto les generaba problemas de escritura, de lectura, de destreza y de precisión. Más adelante, se llegó a la conclusión de que la lateralización  era un proceso normal y que se daba en todas las personas del mundo.

Por el momento sabemos que cada hemisferio cerebral está especializado en unas funciones determinadas controladas por los músculos del lado opuesto del cerebro. La gran mayoría de humanos tienen dominancia del hemisferio izquierdo y por eso son diestros a la hora de escribir, chutar el balón o peinarse. Eso es debido a que durante el curso de la evolución humana se produjo una expansión del hemisferio izquierdo especializándose en tareas de coordinación y lenguaje. En la mayoría de casos esto se manifiesta como una dominancia del lado derecho del cuerpo.

No obstante, esto es así en cierta manera. A parte de los humanos, se está viendo que también en los grandes simios se aprecia cierta predominancia de la mano derecha.  Además, son muchos los estudios que muestran la presencia de asimetrías cerebrales en distintos grupos de vertebrados bien alejados filogenéticamente.

Es por eso que, actualmente, muchos estudios taxonómicos se centran en encontrar el origen de la lateralidad manual más allá del ser humano. El problema es que en este momento hay una foto muy heterogénea de la situación, ya que muchos estudios han sido criticados por ser realizados en cautiverio, con pocos individuos, con pocas muestras, con tareas demasiado complejas o con una metodología poco estandarizada que permita realizar comparaciones posteriores.

Sin embargo, algunos de los casos de lateralidad manual en primates no humanos sí que están bien documentados. Un ejemplo es el estudio del grupo de investigación de Regaiolli, Spiezio y Hopkins en el 2016, donde se comparan diversas especies de monos del viejo mundo con grandes simios. Después de distintas pruebas, concluyen que los dos grupos taxonómicos son principalmente diestros a la hora de empezar a caminar y que los grandes simios son mayoritariamente diestros a la hora de realizar tareas de manipulación, como uso de herramientas u obtención de comida.

Chimpancé realizando la “tube task”, una tarea típicamente empleada para evaluar lateralidad manual en primates. Crédito: Miquel LLorente.

El estudio también habla de la importancia de la postura corporal o de la dificultad de la tarea realizada como dos factores claves en la evolución de la lateralidad manual en primates. Por ejemplo, en nuestro día a día podemos hacer cantidad de cosas con ambas manos, pero a la hora de hacer una tarea precisa, como la escritura, utilizaremos nuestra mano dominante para realizarla. Esto también ocurre en bonobos que, tal y como muestran los científicos del departamento de Antropología de la Universidad de Oregón, tienen una preferencia manual muy definida a la hora de realizar actividades complejas como el acicalamiento.

Otra pregunta que nos podríamos hacer es si hay alguna relación entre hombres/mujeres y zurdos/diestros. Pues bien, en algunos estudios se ha observado que en lémures, en babuinos y hasta en gatos domésticos suelen haber más machos zurdos y más hembras diestras. Este interesante hecho podría deberse a una influencia hormonal durante el desarrollo hemisférico del cerebro.

Como vemos, cada vez hay más estudios centrados en la lateralidad manual en primates no humanos que demuestran que algunos de nuestros primos hermanos también tendrían una mano dominante a la hora de realizar algunas tareas. Pero hasta tener una respuesta sólida, deberemos esperar y confiar en el avance científico y sus estudios comparativos sobre la evolución del ser humano y del resto de animales que habitan este interesante planeta.

Referencias:

Bardo, A., Pouydebat, E., & Meunier, H. (2015). Do bimanual coordination, tool use, and body posture contribute equally to hand preferences in bonobos? Journal of human evolution, 82, 159-169.

Brand, C. M., Marchant, L. F., Boose, K. J., White, F. J., Rood, T. M., & Meinelt, A. (2017). Laterality of Grooming and Tool Use in a Group of Captive Bonobos (Pan paniscus). Folia Primatologica, 88(2), 210-222.

McDowell, L. J., Wells, D. L., & Hepper, P. G. (2018). Lateralization of spontaneous behaviours in the domestic cat, Felis silvestris. Animal Behaviour, 135, 37-43. doi: https://doi.org/10.1016/j.anbehav.2017.11.002

Meunier, H., Blois-Heulin, C., & Vauclair, J. (2011). A new tool for measuring hand preference in non-human primates: Adaptation of Bishop’s Quantifying Hand Preference task for Olive baboons. Behavioural Brain Research, 218(1), 1-7.

Regaiolli, B., Spiezio, C., & Hopkins, W. D. (2016). Three actions, two groups: Looking for the origin of primate manual lateralization. Journal of Comparative Psychology, 130(3), 259.

Ward, J. P., Milliken, G. W., Dodson, D. L., Stafford, D. K., & Wallace, M. (1990). Handedness as a function of sex and age in a large population of Lemur. Journal of Comparative Psychology, 104(2), 167.

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