Conoce a una primatóloga: Adriana Hernández-Aguilar

Por Yaiza Sanjorge, alumna del Máster de Primatología UdG-Fundación Mona, convocatoria 2017-2019

image001.png

Adriana Hernández Aguilar es primatóloga y antropóloga evolucionista. Es una de las fundadoras del campo  de la“Arqueología de Primates”, y actualmente es investigadora y lectora del Centre for Ecological and Evolutionary Synthesis, de la Universidad de Oslo (Noruega) y miembro del Ugalla Primate Project (Tanzania). Ha hecho investigación de campo en Tanzania desde el año 1998 y tiene proyectos abiertos en Senegal, Mali y Etiopia, así como en el Zoo de Kristiansand, en Noruega.

Su línea de investigación principal se centra en la ecología y comportamiento de chimpancés de sabana, con el objetivo central de modelar las adaptaciones de los homininos tempranos que habitaron hábitats similarmente secos, abiertos y estacionales. También está interesada en investigar la flexibilidad comportamental y ecológica de diferentes especies de primates.

 

1- Como puede verse en tu presentación, has realizado y realizas numerosos proyectos de investigación con primates. En un principio ¿qué te motivó a dedicarte a la primatología?

Siempre me han gustado los animales, y la evolución humana me parecía un campo muy interesante. Aun así, en México estudié la licenciatura en arqueología. Pero durante la excavación de las ruinas prehispánicas descubrí que me interesaba más ver a los monos araña en los árboles que la propia excavación arqueológica. Fue en el tercer semestre de la carrera cuando leí el primer libro de Jane Goodall, “En la senda del hombre”. Terminé el libro y me dije: “Esto es lo que quiero hacer. Yo quiero irme a África a estudiar chimpancés”. Pero en ese tiempo no era tan fácil cambiarse de carrera, por lo que decidí terminar arqueología y después viajé a Estados Unidos para primero aprender inglés y luego hacer el máster y el doctorado en antropología, con especialidad en primatología.

image004

Adriana recolectando muestras en Issa, Ugalla (Tanzania).

2- Para ti, ¿qué es lo más gratificante de ser primatóloga?

Son dos cosas. La primera es que confío en que todo el trabajo de investigación que estamos haciendo con primates pueda, algún día, ayudar de verdad a su conservación. La segunda es dar clases. Siento que así se transmiten los conocimientos necesarios para poder entender la situación actual de los primates. Aunque mis estudiantes finalmente decidan no ser primatólogos, siempre se llevan con ellos mucha sensibilidad ambiental, y aprenden cosas importantes que pueden aplicar en su día a día. La primatología les enseña a querer reciclar, a velar por la conservación del medio ambiente… incluso a no dejar llorar a sus hijos, porque saben que les hacen un daño psicológico importante.

3- Has estado desde los 23 años ejerciendo el trabajo de primatóloga de campo. ¿Recuerdas algún momento de frustración que te haya hecho plantearte abandonar?

He tenido que pasar por muchos momentos duros, sobre todo cuando estoy en África, pero nunca nada me ha hecho pensar en abandonar. Por ejemplo, cuando estaba recolectando los datos de mi doctorado en Tanzania, de vez en cuando nos encontrábamos con un cadáver de elefante al que le habían quitado los colmillos. Era una situación horrible ante la que no podíamos hacer nada. Estábamos trabajando en una reserva tan grande que era imposible que estuviésemos en todos lados a la vez. En general, es un poco frustrante encontrarte con que a las personas no les interesa el medio ambiente.

4- Me gustaría que nos explicases en qué proyectos estás inmersa en la actualidad y qué planes tienes de cara a un futuro próximo.

Soy parte de un grupo que se estableció en la Universidad de Cambridge y que inició la Arqueología de Primates. En el año 2009, con una publicación en Nature, propusimos la idea de que los humanos no son la única especie que se puede estudiar arqueológicamente. El resto de los primates también dejan evidencias de sus actividades (el ejemplo más claro es la utilización de herramientas de piedra para abrir nueces o moluscos) que sobreviven al tiempo, por lo que podemos emplear técnicas arqueológicas para estudiarlos. Actualmente esto lo vemos como algo relativamente normal, pero en ese momento fue algo muy novedoso.

La mayoría de mis estudios en esta línea de investigación han sido con nidos de chimpancé. Por ejemplo, durante mi doctorado quería descubrir cuán antiguo es el concepto de hogar, entendido como “el lugar adonde regresas todos los días”. Obviamente los cazadores recolectores humanos no tienen un hogar adonde regresar los 365 días del año, pero tienen un hogar o campamento al que regresan varios días o semanas, dependiendo de la disponibilidad de recursos. Yo quería saber qué tanto se parecía la manera en la que los chimpancés reutilizan los sitios donde construyen sus nidos a la manera en que los humanos reutilizan sus campamentos, y de esa forma inferir el origen evolutivo del “hogar” como lo conocemos en los humanos actuales. Descubrí que la distribución de los nidos en el terreno era similar espacialmente a la distribución de materiales arqueológicos en los sitios de homininos tempranos. También descubrí un nuevo uso de herramientas en chimpancés usado técnicas arqueológicas: la utilización de herramientas de madera para extraer raíces. La ecología comportamental de los chimpancés es otra de mis líneas de investigación principales. Me interesa entender cómo afecta la disponibilidad de los recursos la vida de los chimpancés de sabana. La sabana es un hábitat que tiene una estación de seca de 6 meses, en donde la distribución y disponibilidad de los recursos en el tiempo y en el espacio es menor y más cambiante que en las selvas lluviosas. Me interesa investigar cómo los chimpancés gestionan esto, porque la información de la que se dispone todavía es insuficiente. Actualmente estoy inmersa en un proyecto que está recolectando datos sobre estos temas, el Ugalla Primate Project. También colaboro en Dindefelo, Senegal, con el Instituto Jane Goodall España. Además, desde el año 2013 también estoy incursionando en la investigación de primates en zoológicos. Soy la investigadora principal del Kristiansand Zoo Primate Project, en el único zoo que hay en Noruega.

image006

Adriana procesando muestras con un asistente de campo, en la estación de campo del Ugalla Primate Project.

En cuanto a estudios futuros, quiero seguir con la investigación de ecología comportamental en los chimpancés y otros primates en Tanzania, Senegal y en otros países. Me interesa mucho la flexibilidad comportamental, o sea, descubrir qué tan flexibles pueden ser los primates en su comportamiento para poder sobrevivir en, por ejemplo, hábitats disturbados por humanos.

5- ¿Cómo se gestiona a nivel profesional y personal el hecho de estar viajando continuamente?

A nivel profesional es relativamente fácil, porque hoy en día todo me cabe en un ordenador portátil. A nivel personal, aunque para mí es un privilegio poder estar viajando continuamente, me implica limitaciones. Por ejemplo, a mí me gustaría pasar más tiempo con mi familia, en México, o con mis amigos…. pero es difícil. Y ocurre lo mismo para todos los primatólogos cuyo trabajo de campo está fuera de los países donde residen. Además, existen otras situaciones a las que las mujeres investigadoras se tienen que enfrentar. Si una mujer decide darle el pecho a su hijo durante tres años y medio y hacer colecho, como hacen muchas primatólogas que conozco, obviamente no va a tener tanta energía para publicar artículos durante ese tiempo. Lo que es realmente difícil de gestionar es cuánto tiempo das a cada cosa: a tu familia, a tus amigos y a tu trabajo.

6- ¿La profesión de investigadora en primatología está reconocida de manera similar en todos los países en los que has estado, o has notado diferencias?

Creo que no existen diferencias en cuanto al reconocimiento de la profesión. En todos los países la primatología es algo que se considera importante. Además, tenemos la suerte de que se considere interesante. Cuando le digo a la gente que me dedico a la primatología rápidamente me responden: “Qué chulo, ¡cuéntame!”. En Tanzania, además, el vínculo entre ser mujer y ser primatóloga es algo que está muy normalizado y definido, porque Jane Goodall ya abrió el camino previamente.

image008

Adriana con los asistentes de campo, en la estación de campo del Ugalla Primate Project.

7- La primatología es uno de los pocos campos de la  ciencia en los que hay más mujeres que hombres. ¿Crees que la mayor proporción de mujeres también está representada en los altos cargos de la profesión?

No, para nada. A pesar de que seamos más mujeres que hombres las que estudiamos primatología, los cargos de director de los centros de investigación, los profesores principales y, en general, los cargos con mayor reconocimiento los tienen los hombres. Incluso en Noruega, en donde supuestamente la gente debería ser más abierta y hay mecanismos que tratan que las oportunidades sean las mismas para hombres y mujeres. A veces esto también depende de las decisiones que toman las mujeres. Tengo colegas a las cuales les han ofrecido puestos de trabajo importantes (académicamente hablando), pero no los han aceptado porque no están dispuestas a quitarle tiempo, por ejemplo, a sus hijos. Aquí hay un problema tanto personal como social. Nosotras como mujeres tenemos que aprender a definir muy bien nuestras prioridades y a gestionar nuestro tiempo. Por supuesto, la sociedad también tiene que cambiar. Hay numerosos experimentos sociales con resultados alarmantes, en los que la gente asume que los hombres son los que deben alcanzar las posiciones importantes. Yo creo que, por lo menos en Noruega, se necesitan varios años para alcanzar una situación igualitaria real en academia.

8- Tras realizar tan numerosos estudios en ecología. ¿Qué le dirías a alguien que todavía no cree en el cambio climático?

Le diría que revise la evidencia. No es algo en lo que hay que creer o no creer, esto no es una religión. Hay evidencia científica, estadística que demuestra que existe el cambio climático.

9- ¿Hay alguna anécdota o algún momento en tu carrera que recuerdes con especial cariño?

Tengo muchas experiencias bonitas, pero si tuviese que elegir una sería la primera que vez que vi a los chimpancés en Tanzania. Los chimpancés de sabana viven en una densidad de población muy baja y, además, no estaban habituados a observadores humanos, por lo que pasé el primer año de mi estudio sin ver a los chimpancés. Veía los nidos, las herramientas, los restos de comida, las huellas… pero nunca los veía directamente. Hasta que un día que regresábamos al campamento vimos a una madre con su cría en una higuera. Cuando nos vieron se bajaron del árbol y fueron a esconderse. No fueron más de 3 segundos, pero fue muy emocionante para mí.

z_p54-Chimps

Adriana tomando datos de un nido de chimpancé

10- Para terminar, ¿qué consejos le darías a alguien que quiera dedicarse a la primatología?

Le diría que dedique tiempo a evaluar qué es lo que de verdad quiere hacer, porque la primatología tiene muchas cosas bonitas y hay mucho por hacer, no solo en conservación, también en bienestar y rehabilitación. La contribución que se hace, por pequeña que sea, es necesaria. Sobre todo en el ámbito de la conservación, en el que luchamos contra el tiempo para salvar a los primates.

Mi segundo consejo es publicar. Hoy en día si no publicas no eres nadie. Siempre que se tiene un buen trabajo hay que luchar por moverlo entre la comunidad científica. Las publicaciones y un nivel de inglés fluido es lo que más cuenta a la hora de obtener un puesto de trabajo en primatología.

Mi último consejo es no escuchar nada de lo negativo que te digan. Cuando yo decidí en México dar el paso a estudiar chimpancés salvajes me dijeron que estaba loca. “África está muy lejos y es carísimo.” “No hay latinoamericanos que estudien grandes simios en la naturaleza”. Todo el mundo me decía que era mejor que me centrase en la realidad  y me quedase en mi país a estudiar monos araña o aulladores. Pero yo a esta parte nunca la escuché. Cuando escuchas atentamente lo que hay dentro de ti y tomas la decisión de luchar por ello, después ya no te para nadie.

 

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s