Recuerdos con escamas

Por Iris Palma, alumna del Máster de Primatología UdG-Fundación Mona, convocatoria 2017-2019

 

Imagina por un momento que estás en la selva. Has salido a pasear, y vas siguiendo un pequeño sendero mientras piensas en tus cosas y canturreas una melodía. De repente, captas un movimiento sospechoso cerca de unos matorrales, a escasos metros de ti. Aunque tienes miedo, tu curiosidad te empuja a investigar y te acercas más al matorral. Apartas con cuidado unas ramas, y de golpe, te encuentras con algo así:

bitis_arietans

Imagen 1. Víbora bufadora (Bitis arietans). Fuente: Wikimedia Commons.

Automáticamente tu respiración se acelera, tus pulsaciones se disparan, y tus sentidos se agudizan. Estás sufriendo una reacción fisiológica inmediata producida por el miedo, que prepara a tu cuerpo para enfrentarte a un peligro potencial.

El miedo a las serpientes es algo muy común en la mayoría de humanos, e incluso existe un término acuñado para referirse al miedo patológico a las serpientes, la ofidiofobia.

No obstante, el miedo a las serpientes no es exclusivo de los humanos, sino que tiene un origen más primitivo. El resto de primates también pone su sistema de alarma en alerta roja cuando detectan el más mínimo atisbo de estos réptiles sibilinos. De hecho, se considera que la presencia de serpientes a lo largo de la evolución ha sido uno de los estímulos más importantes para la expansión y mejora del sistema visual de los primates.

Recientemente, unos científicos de la universidad de California quisieron averiguar qué característica física de las serpientes constituye un factor más decisivo a la hora de desencadenar este tipo de emoción (forma curva, ausencia de extremidades, forma de la cabeza, coloración, escamas…), y determinaron que la detección de escamas constituía el indicio más importante para elevar el nivel de alerta de los individuos.

Los experimentos utilizados fueron muy simples. Básicamente colocaron un par de toallas extendidas y dejando un espacio entre ellas, de modo que se visualizara parcialmente una piel de serpiente (imagen 2) , buscando exponer sobretodo la forma de las escamas (en las pieles de serpiente las escamas quedan muy definidas). Los monos vervet (Chlorocebus pygerythrus) que participaron en esta prueba se acercaban a las toallas y las examinaban hasta que detectaban los restos de la serpiente, a los cuales reaccionaban paralizándose e irguiéndose (ver imagen 3).

toalla

Imagen 2. Presentación de la piel de serpiente entre 2 toallas. Fuente: Artículo original

mono erguido

Imagen 3. Mono Vervet (Chlorocebus pygerythrus) erguido frente a la piel de serpiente. Fuente: Artículo original.

Quisieron medir el tiempo invertido desde que los monos llegaban a las toallas hasta que detectaban a la falsa serpiente, y sorprendentemente (no se trataba de su objetivo inicial), se dieron cuenta que las hembras y los jóvenes detectaban el indicio de la serpiente mucho más rápido que los machos adultos.

Finalmente, quisieron investigar si los monos recordaban el emplazamiento de la serpiente y elevaban su nivel de alerta más rápidamente cuando pasaban nuevamente por allí. Comprobaron que una única exposición al estímulo en cuestión ya era suficiente para aumentar la rapidez de detección en posteriores ocasiones. Las serpientes prácticamente no se desplazan durante el día, y su área de distribución es más bien pequeña. Por ese motivo, la memoria de estímulos asociados al miedo es una capacidad esencial para la supervivencia de los individuos, y de hecho, su procesamiento cerebral ocurre en la amígdala, una estructura cerebral primitiva, y diferente que las utilizadas para el resto de recuerdos.

También pudieron comprobar que si cambiaban el emplazamiento, pero mantenían las toallas y su estructura, la atención de los individuos se mantenía, lo que indicaría que la memoria tiende a seleccionar marcas de referencia más que localizaciones geográficas.

Por lo tanto, y volviendo a tu aventura en la selva, la próxima vez que pasees por ese sendero y reconozcas el matorral en cuestión, probablemente el miedo eclipse a la curiosidad y, sabiamente, vuelvas por donde has venido.

 

Artículo original:

Isbell, L. A., & Etting, S. F. (2017). Scales drive detection, attention, and memory of snakes in wild vervet monkeys (Chlorocebus pygerythrus)Primates58(1), 121-129.

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