Pónselo difícil

Por Elisa Gregorio, Alumna del Máster en Primatología UdG-Fundación Mona, convocatoria 2017-2019

 

Hoy en día existen miles de primates no humanos y otros animales que tendrán que vivir toda su vida en cautiverio. Aunque sería lo ideal, estos animales no podrán ser nunca reintroducidos en su hábitat natural, ya sea por los traumas creados, por sus incapacidades físicas y psicológicas o por su falta de habilidades sociales. Partiendo de estas premisas, si hay algo que se pueda hacer por ellos en estas circunstancias, es proporcionarles la máxima calidad de vida posible.

 Procurar un alto grado de bienestar a los primates en cautividad no es tarea fácil. Son animales muy complejos que viven en hábitats con unas condiciones muy específicas. Algunas de las consecuencias que sufren estos animales, derivadas de esta limitación de espacio, son la reducción o desaparición de muchos comportamientos propios de su especie y la aparición de comportamientos anormales o de patologías. A esto se le añade que muchos de los sitios que alojan a estos animales, como centros de rescate o santuarios, suelen tener un presupuesto muy limitado para su cuidado, lo que lo hace aún más complicado.

Una de las soluciones que se han encontrado para mitigar estos problemas causados por la cautividad es el enriquecimiento ambiental, que es todo aquello que estimule a los animales a desarrollar comportamientos propios de su especie. Una de las maneras de estimular estos comportamientos es proporcionarles un ambiente que les ofrezca retos o desafíos, y que se adecue lo máximo posible a su hábitat natural.

Prueba de ello es el estudio que publicaron en el 2016, John Chih Mun Sha y otros investigadores del zoo de Singapur. En este artículo estudiaban como afectaba la falta de enriquecimiento físico y alimenticio en cautividad a dos especies de primates de la familia Callitrichidae, los Titís de Cabeza Blanca (Saguinus oedipus) y los Titís de Goeldi (Callimico goeldii). Para ello compararon los niveles de actividad que tenían dos grupos de cada especie, uno alojado en una instalación sin apenas enriquecimiento físico y otro alojado en una instalación con muchos estímulos naturales, como árboles de diferentes alturas y sustrato natural en el suelo. Además, comprobaron cómo cambiaban estos niveles de actividad si se les proporcionaba enriquecimiento alimenticio, escondiendo parte de su comida en unos sacos atados a las ramas, estimulando así sus comportamientos naturales de búsqueda y forrajeo.

Instalación sin (a) y con (b) enriquecimiento de los Titís de Cabeza Blanca; Instalación sin (c) y con (d) enriquecimiento de los Titís de Goeldi

Los resultados de este estudio concluyeron que ambas especies pasaban más tiempo forrajeando y alimentándose y menos tiempo inactivos o en reposo en las instalaciones con más enriquecimiento que en las más vacías. Así mismo, vieron que este tiempo empleado en la alimentación aumentaba significativamente cuando se les proponía el enriquecimiento alimenticio, en ambas situaciones. Es decir, comprobaron que proporcionar a estos animales un ambiente que les suponga un reto les estimula y aumenta sus comportamientos positivos propios de su especie y disminuyendo, así, los negativos.

(a) Enriquecimiento alimenticio (b) Tití de Goeldi manipulando el enriquecimiento en su instalación.

Además, también vieron que en los titís de Goeldi, en cuyo caso la instalación más enriquecida era algo más pequeña que la no enriquecida, estas actividades de alimentación también eran mayores en la primera. Demostraron así que el tamaño de la instalación puede tener menos efecto negativo en el bienestar de los animales si aumentas su complejidad mediante enriquecimiento.

El tipo de enriquecimiento propuesto en este y otros estudios (Costa, 2018), es muy sencillo, rápido de hacer y de poco coste y sin embargo, es fundamental para aumentar el bienestar de los animales que viven en cautividad. Son muy buenos ejemplos de cómo con poco se puede mejorar mucho la vida de estos animales, que por diversos motivos, no podrán disfrutar de su hábitat natural.

Referencias:

Sha, J. C. M., Ismail, R., Marlena, D., & Lee, J. L. (2016). Environmental complexity and feeding enrichment can mitigate effects of space constraints in captive callitrichids. Laboratory animals50(2), 137-144.

Costa, R., Sousa, C., & Llorente, M. (2018). Assessment of environmental enrichment for different primate species under low budget: A case study. Journal of Applied Animal Welfare Science, 1-15.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s