Un, dos, tres: ¿Piedra, papel o tijera?

jordipladevallPor Jordi Pladevall, Alumno del Máster en Primatología UdG-Fundación Mona, convocatoria 2017-2019

¿A qué grupo de niños no has visto decidir quién empieza una partida o quién se come la última golosina mediante el famoso juego del “piedra, papel o tijera”? Aunque a simple vista parece un sencillo juego de azar, lo cierto es que exige una capacidad de resolver relaciones circulares entre tres señales simbólicas que requieren una mente desarrollada para comprenderlas.

A pesar de que vemos este juego simbólico de forma recurrente en nuestros niños, pocos son los que se pueden imaginar a otra especie que no sea la humana realizándola. Recientemente, en 2017, Jie Gao y colaboradores publicaron en la revista Primates un artículo en donde niños humanos y chimpancés (Pan troglodytes) eran capaces de entender estas relaciones y llevar a cabo este juego.

Realizaron una fase de entrenamiento en la cual se les presentaba a los sujetos las relaciones a pares entre dos de los tres símbolos en los que consiste el juego. Primero aprendieron las tres relaciones existentes por separado y finalmente se les presentó el juego de manera aleatoria en las pantallas.

Si bien, ya sabíamos que los niños eran capaces de realizar este juego, se descubrió que su destreza aumentaba a partir de los 4 años y no había diferencia entre sexos. En chimpancés, no existían diferencias ni en la edad ni en el sexo, ahora bien, entendieron el patrón circular y eran capaces de jugar igual que los niños humanos.

Las diferencias entre niños humanos y chimpancés fueron por una parte el método de aprendizaje, los niños aprendieron más rápido y de una forma homogénea las distintas relaciones, mientras que los chimpancés tuvieron más dificultad para aprender la última relación. Y por otra, la capacidad de corrección, los niños cambiaban la opción rápidamente mientras que los chimpancés tardaban mucho más a corregirse cuando se equivocaban. Esto se podría explicar seguramente en que los niños generalmente tienen un mejor control inhibitorio que los chimpancés, que se acentúa entre los 3 y 6 años de edad.

Claramente este es un famoso juego “típicamente humano”, y los chimpancés no lo tienen integrado en su cultura, no vamos a ver a un grupo de chimpancés repartiéndose sus recursos mediante el “piedra, papel o tijera”. Aun así, y teniendo en cuenta que se trata de unos individuos “humanizados”, este estudio nos muestra como el simbolismo y la capacidad de resolver relaciones circulares no son dos características exclusivamente humanas, y que dejando de lado el paralelismo hecho con el juego, estas características pueden ser aplicadas para resolver, en comunidades chimpancés, sus problemas, tanto a nivel social como individual.

Fuente: “Learning the rules of the rock-paper-scissors game: chimpanzees versus children” by Jie Gao, Yanjie Su, Masaki Tomonaga y Tetsuro Matsuzawa, Primates, 2017.

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