Dime con quien andas y te diré cómo empatizas

Por Natàlia Sellés, alumna del Máster en Primatología de la Universitat de Girona, Convocatoria 2017-19

La empatía suele definirse como la habilidad de reconocer, entender y experimentar las emociones y pensamientos del otro. Parece un superpoder telepático, pero la verdad es que todos los animales sociales poseemos empatía (aunque unos más que otros). Los estudios del desarrollo humano indican que las respuestas empáticas surgen temprano en nuestra vida. ¿Sabes que a los dos años ya empezaste a preocuparte por los demás?


Con nuestra inteligencia social nos viene por defecto la empatía, la cual nos permite establecer y mantener relaciones exitosas. Uno de los ejemplos mejor documentados de la inquietud empática es la conducta de consolación; un individuo interactúa afectuosamente con la víctima de la agresión para reducir su estrés y angustia. Es durante la tierna edad de los 4 y 5 años cuando perfeccionamos el comportamiento de consuelo, debido al desarrollo de nuestras habilidades socio-cognitivas, como la capacidad de atribuir estados mentales a otros (teoría de la mente) y de comprender el punto de vista del individuo ajeno. La consolación y otras capacidades con base empática facilitan otras conductas afectivas como compartir, tranquilizar o ayudar al prójimo, que a su vez fomentan los vínculos sociales y una mejor integración social.

¿La empatía es igual para todos?

Rosenkrantz y colaboradores (2017), juntamente con unas cámaras de vigilancia, examinaron los instantes después de diferentes atracos a mano armada y observaron las conductas de los individuos presentes hacia las víctimas. Concluyeron que la proximidad social predecía la consolación, ya que el comportamiento pro-social era más recurrente entre las personas que ya se conocían. ¿Acaso nos dejan indiferentes las otras personas? No, simplemente nos es más fácil interpretar las señales de ansiedad de aquellas con quienes tenemos confianza, y además es una gran herramienta para fortalecer dicha relación.

La empatía, una cualidad muy primate. © Creative Commons.

Si las mujeres tienen más empatía que los hombres es una cuestión que se ha discutido desde congresos internacionales hasta en cenas de Navidad. Este mencionado estudio corrobora los casos previamente documentados en chimpancés: las mujeres presentes en el atraco brindaban mucho más consuelo que los hombres. Ser más propensas a las conductas pro-sociales impulsadas por la empatía y a su sensibilidad ante las señales emocionales, puede deberse a su sentimiento maternal innato, educación social y expectativas culturales. Sin embargo, las mujeres no tenían más probabilidades de recibir consuelo que los hombres.

La influencia de la personalidad

Sin duda, la similitud, familiaridad y cercanía social facilitan la expresión de la empatía en primates. Así lo volvieron a corroborar Webb, Romero, Franks y de Waal (2017) después de observar 3000 conflictos entre 44 chimpancés. Cuanto más afín era una relación, mayor era la probabilidad de consolarse entre ellos. No obstante, en diferentes ocasiones se observó cómo la manera de aliviar al otro no variaba dependiendo de la relación con la víctima.

Los chimpancés ofrecen consuelo a las víctimas de la agresión a menudo abrazando, besando haciendo grooming y a la víctima. © Creative Commons

Aunque es evidente que la calidad de la relación es un factor potencial, los estudios primatológicos también afirman que la personalidad juega un papel importante en la conducta de consolación. Estas diferencias individuales son persistentes durante todas las fases ontogénicas, desde la infancia hasta la edad adulta. Tener un carácter más propenso a consolar a los necesitados en etapas tempranas de la vida predice una mayor tendencia consolatoria en etapas más veteranas, lo que implica una persistencia de las diferencias individuales con el paso del tiempo.

Estos hallazgos son paralelos a la reciente investigación humana, que informa que la variación individual en las respuestas pro-sociales y empáticas tienen sus orígenes en la primera infancia. La estabilidad del comportamiento consolatorio tanto en chimpancés como en humanos se puede explicar por numerosos factores genéticos, del desarrollo, ecológicos, maternales o sociales.

No obstante, hace falta enfatizar que dichas diferencias de personalidad no implican que la tendencia a consolar sea constante a lo largo de la vida del individuo. De hecho, como es el caso de los bonobos y los gorilas, las ganas que tienen los chimpancés de ir a aliviar al otro se van con los años. ¡Son las crías las que más consuelo proporcionan!

Los más pequeños son los que más conductas de consolación presentan, como es también el caso de los bonobos. © Creative Commons.

Esto necesariamente no significa que los años nos vuelvan a todos unos misántropos. Es posible que a lo largo del desarrollo, las expresiones de empatía estén cada vez más bajo nuestro control cognitivo. En otras palabras, los avances en nuestra cognición podrían promover unas manifestaciones más filtradas de empatía. Pero por muy escondida que esté detrás de todas nuestras capas, ahí va a permanecer, haciéndonos a todos más primates y brindándonos un mayor autoconocimiento y unas relaciones sociales más ricas.

2 comentarios en “Dime con quien andas y te diré cómo empatizas

  1. Buenos días
    Creo que se confunden lo términos, es distinto tener empatía que consolar a los que sufren. La empatía es como bien se dice “el andar con los zapatos de otros” y eso solo es humano. Es imposible saber lo que otros animales piensan ya que no tienen la facultad de expresarlo a través del lenguaje, esto es solo una característica del hombre. Hoy día vemos a cientos de personas haciendo mascarillas y batas para gente desconocida o ayudando a personas que no conocen por el solo hecho de ayudar, podemos pensar que los chimpancés, bonos o grandes simios hagan estas mismas cosas?

  2. Hola Natalia, es muy interesante tu artículo. Este tema de la empatía tiene muchísima profundidad, y desde los conocimientos de la primatología es fascinante extrapolar.
    Tal vez podemos intercambiar algunas ideas,
    Saludos
    Lorenzo
    Mexico

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